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Tres
décadas de joterío en el cine mexicano. Evolución del
imaginario gay: 1970-1999
Bernard
Schulz-Cruz
Department
of Spanish
University
of British Columbia
Canada
Este trabajo estudia
imágenes homoeróticas en la pantalla o que algo tenían
que ver con un universo que escapaba a la norma, fijando
arbitrariamente el año 1970 para partir y el año 2000,
fin de siglo, para terminar. En 1970 se resuelven para
bien o para mal los revoltosos años 60, y es una nueva
etapa para el mundo queer (voy a usar la palabra de manera
muy abierta) luego de las revueltas de Stonewall. El 2000
ficticio fin de siglo marca de por sí el fin de los
intentos globalizantes y la madurez de los gay y lesbianas
que manifiestan su derecho a apoderarse de los espacios en
la literatura, en el arte y en el cine.
Este trabajo trata de las
imágenes de relaciones homosexuales masculinas en el cine
en tres decenios de cine mexicano. Estas imágenes gay, si
se quiere, son únicas en el sentido de que son hombres
que se acercan a otros hombres, que manifiestan su deseo
sexual entre sí. No es necesariamente un cine gay, sino
una construcción que forma un tejido con hilos que se
disparan en diferentes direcciones. Lo que tienen de
especial estas imágenes es que si bien pueden ser
equívocas, son las mil formas de plantearse el mundo de
las relaciones homoeróticas que tienen resonancias
fuertes y especiales para el espectador, y sobre todo para
un par de ojos que miran desde una posición del que sabe
más que el resto del público, de un par de ojos que se
sabe al menos de el contacto con otra piel del mismo sexo.
Las sociedades siempre se
las arreglan, como la gente, para plantearse malestares o
problemas. Por eso aparecen temas que la censura acepta.
Poco a poco se van abriendo brechas para permitir el
desnudo, las expresiones que escapan a la
heteronormatividad. Esta heteronormatividad constituida
por “aquellas instituciones, estructuras de comprensión
y orientaciones prácticas que hacen que no sólo la
heterosexualidad parezca coherente… sino también que
sea privilegiada” (Berlant, 230). El deseo y las
prácticas sexuales homosexuales de algún modo la
subvierten, aunque muchas veces no sea más allá de la
imagen que se apodera de una pantalla gigante y que nadie
puede eludir, en el espacio oscuro de una sala de cine o
en la pantalla de un televisor en la privacidad de un
apartamento.
En efecto, el cine mexicano ha servido como
importante vehículo para presentar imágenes que al menos
reconocen la presencia del otro, ya sea amanerado, viril,
condenado al ostracismo. La representación del cuerpo gay
se ha venido gestando lentamente, y en algunos casos con
bastante éxito en un cine que ofrece una variedad
aparentemente contradictoria, pero no menos coherente con
el discurso social sobre la emergencia de lo gay. Mi
propósito es analizar la representación gay en un
número de películas que a partir de los años 70 han
creado una marca homosexual en film, ya positiva o
negativa, con toda la subjetividadad que estas dos
categorías puedan presentar.
About Bernard
Schulz-Cruz
Chileno-Canadiense.
Profesor de español, estudios culturales y cine en la
University of British Columbia-Okanagan, British Columbia,
Canadá. Autor del libro "Las inquisiciones de Jorge
Edwards" (1994).
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