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“Cuerpos
inestables”. Sujetos que no caben en el sistema binario
–una experencia desde Costa Rica
Lars
Bedurke
Universidad
Nacional de Costa Rica,
Instituto
de Estudios de la Mujer
(Costa
Rica)
Este trabajo se
enfoca a reconocer la vivencia específica que tiene una
persona intersexo al momento de enfrentarse a la realidad
de una sociedad que se construye únicamente en referencia
al binomio de hombre y mujer.
El trabajo se
propone por el hecho, de que los estudios de género en
Costa Rica, por el momento se han centrado principalmente
en reconocer, como la desigualdad de oportunidades ha
permeado la realidad y subjetividad de las mujeres.
El fenómeno de
las personas intersexo sin embargo se inscribe en esta
misma realidad de una sociedad que funciona en base a una
desigualdad de género que trabaja sobre todo en la
superioridad masculina sobre la inferioridad femenina. Al
mismo tiempo requiere para su funcionamiento la dicotomía
de sexos.
Una de las
expresiones culturales y económicas en las cuales se basa
la dicotomía de sexos es la división sexual del trabajo.
La pareja heterosexual, como fundamento de la sociedad
constituye una clara división en las esferas de la vida.
Las mujeres asignadas al cuido y a la esfera de lo privado
y los hombres a lo público y al trabajo remunerado.
La subordinación de las mujeres es la base del
funcionamiento de esta división sexual del trabajo.
Sin embargo
tenemos que tener cuidado al momento de proclamar
identidades de mujeres o de hombres y definir claramente
que constituye a una persona como hombre o mujer. ¿Todas
las mujeres comparten una misma identidad?
Las personas que
estén fuera de la construcción binaria de los sexos, no
tienen ninguna base de referencia en esta sociedad y no se
pueden desarrollar como sujetos dentro de la sociedad.
Aspecto
importante de los estudios y teorías feministas ha sido
la desnaturalización de las categorías del sexo y del
cuerpo. Se reconoce entonces de que se trata de
construcciones sociales. El cuerpo por lo tanto no es un
fenómeno biológico sino social.
Existen
aspectos fundamentales que se van a desarrollar a lo largo
de este trabajo. El sexo es una construcción social. No
existe una correspondencia necesaria entre el sexo biológico
y la identidad sexual.
La dicotomía sexual se
basa en la heterosexualidad obligatoria o
heteronormatividad.
¿Existe entre
la diferencia sexual jerárquica y la heteronormatividad
una relación constitutiva mutua la cuál construye la
dicotomía del sistema sexo/ género?
Este trabajo se
desarrolló en Costa Rica y nace de la inquietud, de como
se refleja la realidad de las personas que no pueden
incluirse al sistema dicotómico de sexo/ género, porque
constituyen un cuerpo sexuado que no tiene referente
dentro del binomio.
La realidad
costarricense que ubica al sexo masculino en una posición
de superioridad hizo al autor cuestionarse como se
reflejaría esta realidad de desigualdad al acceso de
recursos económicos para personas que no puedan cumplir
con las exigencias del patriarcado. Se entiende como
exigencias del patriarcado:
1.)
Sexualidad heterosexual.
2.)
Cumplir con las asignaciones del sexo –identidad
genérica lineal al sexo.
Surgieron por lo
tanto interrogantes para la investigación:
¿Un
hombre homosexual y “afeminado” tiene las mismas
posibilidades de acceso como un hombre “masculino”
heterosexual?
¿Es el
sexo un signo biológico y el género la construcción
social?
¿Se
castiga la no correspondencia de identidad sexual, con el
impedimento al acceso de recursos económicos?
Sobre
Lars Bedurke
Egresado del
Diplomado “Promoción de las relaciones de género en
equidad” de la Universidad Nacional, Costa Rica. Se
encuentra terminado sus estudios del Bachillerato
“Gestión del desarrollo sostenible con equidad de género”
en la Universidad Nacional. Ha escrito e investigado
sobre temas Queer. Es miembro del consejo académico del
Instituto de Estudios de la Mujer de la Universidad
Nacional. Trabaja como traductor y asesor de proyectos
de turismo comunitario y equidad género.
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