NUNCA EN MARTES:
Mucho agradezco a quienes me han llamado, enviado mails, y felicitado de manera personal. Hace tiempo que no sentía esta plenitud que
sólo el trabajo, la estabilidad, el enamoramiento continuo pueden impulsar a uno mismo a ser cada día más uno mismo. Verdad de Perogrullo, pero en
realidad estas lineas vienen del alma. No deseo ser profeta, ni escribir ningún dogma. Jamás he pretendido ser el más felíz o el más triste, o el más
lo que sea, pues mi lucha es conmigo mismo, por ser, insisto, cada día un yo más depurado, un yo más humano.
Alguna vez, hablando con mi bebé, me dijo que era un soberbio, pues decía y actuaba con determinación. Creo que, por el contrario, digo poco, actúo más
y si no, pues mejor calladito me veo más bonito. No me gusta criticar por
criticar. No me gusta callarme lo que siento que tengo que decir, cuando considero que vale la pena pronunciarlo. Soy egoista porque una vez que
considero que algo vale la pena soy capaz de apoyar, de volcar mi atención, de sentar cabeza y trabajar con ahínco, con total devoción. Me vuelvo el más
humilde de los soberbios.
En esta ocasión deseo expresar mi descontento para con MEXICO, país donde sus autoridades consideran que el centro -único e incuestionable- del
planeta es Estados Unidos de América; tal vez si el presidente -el que sea- tiene un discurso radial del sábado... Tal vez si se da el Informe de
Gobierno -al estilo State of the Union- en la noche para no interrumpir
actividades... Tal vez si se llega al ACUERDO de que las fuerzas del ORDEN en Estados Unidos puedan utilizar balas de goma o balas de verdad -como si
las otras no hicieran daño-, contra esos descamizados que cruzan la frontera entre México y el Coloso del Norte... Tal vez así, Washington se digne mirar
hacia abajo en el mapa y escupir algo de su benevolencia.
Las autoridades federales de México parecen haber olvidado toda la dignidad de su rancia historia -mucho más antigua que la de cualquier dirigencia WASP
texana-. Un país que promovió el Movimiento de los No Alineados. Un país que
fue punto central del intercambio comercial entre Asia y Europa.
Un país que sirve de filtro para que las autoridades de Estados Unidos no se preocupen
-como tal vez muy pronto tendrán que hacer- por tanto y tanto indocumentado y tanta y tanta droga que sus propios ciudadanos utilizan (la mano de
obra) y abusan (la mano de obra) y se aferran y mueren (los estupefacientes). Acabo de leer un artículo en el New York Times, donde Organizaciones No
Gubernamentales de lucha contra el VIH-SIDA se quejan amargamente porque su gobierno no les hace caso, porque voltea hacia muchos otros aspectos y hasta
países, pero que no hace nada por su propia gente. He leído que en estos barrios pobres se vive una situación de emergencia parecida a la de AFRICA y
sus propias autoridades no hacen nada, ni para proteger a esta parte de su población, ni para facilitar recursos, medicinas, tratamiento...
La población negra en Estados Unidos, según el Times de Nueva York, es una de
los sectores más descuidados en cuanto al VIH-SIDA, en ese coloso que profana tumbas, que incendia ciudades, que impone designios. Y México...
como el Papa... SIEMPRE FIEL. Ya lo dijo el sabio hace más de cien años: México, tan lejos de Dios (ahora ya no tanto), y tan cerca de los Estados
Unidos (ahora más que nunca). Mi repudio, mi indignación y mis palabras para la
posteridad, pues este gobierno federal ya no da ni patadas de ahogado. ¿Feliz Autocumpleaños! -bueno, en realidad el mejor por Lars, aunque me
faltó mi ardillita...-
© Agustin Villalpando/Enkidu.
