07.10.2003

En esta oportunidad, amig@ lector, te platicaré sobre un sueño. Erase que se era una ciudad inmensa pero vacía. Había una vez en dicha ciudad un grupo de reverendos magos (que más saben por magos y por viejos) que se reunieron en ocasión del cumpleaños de uno de ellos: AgarraziL; uno de los más venerados y temidos de su tiempo y dimensión espacial.

Entre los asistentes estaban los mejores y mas reconocidos nigromantes, los cientificos, dramaturgos y compositores de su tiempo, de los que destacaban, por su volúmen y sapiencia, el Dinosaurio Azul, SitaT, AtimrI, y por supuesto, el compañero inseparable de correrias y aventuras de AgarrayiL: DirdamaL OdnamrA SiuL, entre otros venerables de toda la comarca.

Observándolo todo, maravillándose del momento, escuchando el lenguaje sublimado a su más alta potencia, el pequeno aprendiz de guerrero: LeilamaG. Caminando de un lado para el otro, esta semillita de yaG veía, atendía y balbuceaba para sí, cuando de repente, de por el interior de la caverna antropológica, se escucha el retumbar de la voz de AgarrayiL. Para todos era un momento familiar en las reuniones de esta en-verga-dura, pues AgarrayiL gustaba de jugarle bromas a los recién venidos… Sobre todo a los más jóvenes.

“!Pues si quereis aprender aprended! !Si deseais escribir, escribid! !Si lo que más os apetece es revolver el dilema de cómo entrar en nuestro grupo, la respueta es sencilla: IMPOSIBLE! !Para hacer, haciendo! Junta un grupo de tus contemporaneos, quienes hablen el mismo lenguaje, explayen sus fuerzas, reunan sus inexperiencias y tranformen el Universo circondante. JAMAS acaba el aprendizaje, pero, al mismo tiempo, nosotras somos pocas, pero muy mamonas.”

Algunos comensales fueron testigos, NíloiP –sobrina del Gran Mago-, OtiraseC y NóznU fueron los que más cercanos, atendieron y esperaron la reacción del mozuelo. Este sabía que algo responder debía… pero ¿qué hacer y cómo decirlo? La fórmula correcta no encontraba, pero animado por su propia juventud, aventuró las siguientes palabras:

-         Necesito tu ayuda.

-         Esa la teneis, pero reunid a vuestros contemporáneos, que sólo en esta forma y manera se puede continuar el camino, el sendero hacia la humanidad propia y la ajena…

-         Necesito tus consejos.

-         Esos están, falta la acción.

-         Necessito tu presencia.

-         Deja de molestar o te voy a estallár!!!

Y con estas palabras, el silencio volvió a reinar por una eterna micra de segundo, mientras la reunión continuaba.

El sueño había sido expresado, la energía había sido dislocada, los animos del joven tornaron hacia la salida, la puerta que jamás volvió a ser cruzada mas que por el tiempo agrandado por las esperanzas.

La música en los oídos del joven hizo mella en el ambiente y de estas ondas venturosas, plenas de armonia iridiscente, surge el cónclave en la Gruta de Marte, donde se reunía el Consejo de Ancianos de forma hebdomadaria. Seis almas, ocho, inician la jornada.

La búsqueda de su Bellocino en la lucha contra las fuerzas del mal. Se manifiestan, se hablan, se tejen urdimbres de relación, de gozo y de pérdida. Se permite una Troya. Se expulsa al buen ladrón, se adelanta la Winnie, energía desesperada por tocar las flores y alcanzar el paraíso, se muere un cerebro –Victor Macías-. Se unen semejantes, enlazan sus vidas, persiguen la piedra filosofal, se abalanzan contra sus molinos de viento y caen en el letargo del infinito. Dos dias, dos años, dos siglos en que las hiedras se pudren y dejan latir una tierra firme, llena de focosa bufonería chocarrera: tierra prometida que comparte la existencia. Juana, Su Majestad; la Princesa con sus Bambúes; Las Vivanco; Jesús-es, Enrique-s, Arturo, Chava, Jorge, Bordon, Vaca, Socios menores y angeles y demonios que trascienden su existencia. Liz, con su solidaria presencia, Paquito con su inquebrantable sonrisa, Lupita, se levanta y erige al Registro. Se escucha francés, se habla noruego. Es impenetrable el clamor de las generaciones que fueron y las que estan por venir. Todo es cercano, todo es ajeno. El amor que les une les transforma. Huyen, se esconden, se vuelven más densos, más humanos, más mundanos. Atraviezan fronteras. Jesus, Ricardo, Juan-es Carlos´, Emilio, Jaime, Jean. Proyectan su fuerza, viajan en escandalosa marcha, encabezan el orgullo, toman la batuta y trastabillan ante la tribuna. Los Martes son su continuación. La conciencia se fortalece. La esencia es decantada. Nadie ha vuelto a ser el mismo, tantos nombres, tantos rostros, tantas frutas, tantas flores, Vaselina, Entre-Hombres, Mario, y los que nos faltan por despertar en esta memoria que dormita este trafalgar. Mis ojos bostezan, mi madre murió, mi abuela lo hizo exactamente antes de la presentación oficial del Grupo Palomilla Gay. San Marcos, reuniones, comidas, Vips –corridas-, Sangrons –negación del servicio-. El tiempo avanza, la vida no se detiene, pasan uno, dos, tres, cuatro, que fácil es contar, cinco, seis, siete, como los magos se cuentan, ocho, nueve, diez. Diez años de conocernos, de frecuentarnos, de vivenciarnos. El sueno bosteza, ¿Cuándo acabará…? Y yo con Larsito y mis bebés –José Agustín y César- Diez años después… © Agustin Villalpando Sánchez-ENKIDU.

 

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Atte. Tu

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