18.11.2003

Antes de que se me olvide la fecha, hoy martes 17 de noviembre:

 ¡¡¡FELICIDADES A Mickey Mouse!!! 

pues cumple 75 años de edad. Este orejón que me acompañó tanto tiempo de la vida, cuando allá por los años 70’s visitaba el hospital tantas veces como visitaba la playa –cada 15 días... por prescripción médica, que conste-.

Steamboat Willie

Este tiempo, desde que conocí a Mickey hasta este momento, me traen muchas cosas a la memoria. El lago del recuerdo se ha tornado agitado y sus aguas reverberan imágenes en mi memoria, el tañer de mis sentidos me lleva a tiempos antiguos, cuando creía que Disneyland existía y que los Reyes Magos me traerían una foto de mi hermana Raquelita, muerta durante el parto. Siempre quise conocerla y jugar con ella y todo eso.

 

Hace unos días, una situación muy parecida me llevó a querer cerrar las compuertas del tiempo y sumergirme hasta ahogarme en sus espacios más recónditos pues re-conocí a Carlos. No te voy a dar sus apellidos, pero es un hombre nacido en México, de 21 años de edad, que busca una oportunidad para desarrollarse en Carolina del Sur. Nos conocimos hace unos 9 años y mientras estaba en el Chat de gay.com [Ciudad de México-Centro] me abordó y preguntó si mi nombre es Agustín Villalpando.

Pues sí, lo soy. En esta ocasión aún lo soy. Gracias a Carlos volví mi rostro hacia el pasado medio, cuando iniciaba en el Activismo pro-liberación GLBT –entonces sólo gay, y tal vez gay y lesbiano-; en esos ayeres [de hace apenas una década], saludarse, entre hombres, de beso en la mejilla era todo un escándalo... al menos para nosotros, pues la sociedad en general tiene tantos problemas, como la inseguridad, el congestionamiento, la sobrepoblación, la falta de transporte público adecuado, la inflación, etc., etc. que apenas se tomaba la molestia de vernos.

Hace diez años fue testigo del surgimiento de un grupo para menores de edad: Grupo Arcoíris. Se me aconsejó retirarme por cuestiones legales: te pueden acusar de perversión de menores, se me dijo. Y además, por otro lado, sus asuntos, su lenguaje, sus necesidades eran muy otros, yo apenas les di un listado de libros a consultar –una copia, si mal no recuerdo, por ejemplo, de la enumeración hecha por Xavier Lizarraga “Para que no sea-burra”-.

Carlos me significó tantos detalles, vivencias, memorias que estaban ahí, en el lago este al que hacía referencia unas líneas arriba. Su presencia me sedujo el hambre por re-descubrirme y re-definirme a mí mismo que chateamos y luego charlamos telefónicamente hasta las siete de la mañana del domingo. No lo lamento y le agradezco por su energía, por su alegría al escuchar mi voz, por su voz y su sonrisa.

Charlamos de su vida, de la mía, de su beso en el metro Balderas –con Israel-, y de cómo ha tenido que salir del clóset luego de que sus padres [¿magicamente?] encontraron una carta “comprometedora.” Ahora paga la renta donde vive con su mamá y sus dos hermanos. Está pagando su automóvil y sí, piensa vivir solo en unos tres años. Estamos invitados a ir, Larsito y yo, claro.

Yo le conté de mí, de que ahora estoy en Enkidu, lo invité a unirse al equipo; le platiqué de Lars, ya sabes, amig@ lector@, lo mucho que nos comunicamos, lo bien que nos llevamos, el hecho de que aprendo TODOS y CADA uno de los DIAS en que estoy con él. Que mi vida se ha consolidado. Que tengo una familia con Lars, mi pareja, y con Chip –César Armanta- mi bebé (y tal vez, aún no es oficial, Christian incluído).

Al preguntarme si estoy a favor de que parejas homosexuales tengan hijos y que si yo tendría un bebé, contesté afirmativamente y le dije que, de hecho, en tres años tiene que acompañarnos a la boda civil a Canadá, pues en México está muy difícil que tengamos la ampliación del matrimonio civil en el mediano plazo. No pierdo las esperanzas y para eso luchamos, claro está. Sobre los chavitos, pues les recomiendo el artículo de El País que reproducimos esta semana...

Ayer, domingo, desperté y me ví al espejo. Tengo los pies más grandes, las manos también. Mis ojos son los mismos, mi nariz también. Sonreí, aún me sonrío cuando me veo aunque ya no se me hacen hoyuelos en las mejillas. Ayer me veía un tanto agotado, por la desvelada, pero soy feliz. Es la etapa de la vida en que lo tengo todo y trabajo para tenerlo todo el tiempo. La vida es una, el tiempo corre y si he de dejar este plano espacio-temporal, que sea cuando Dios quiera, pero que yo haya vivido MI existencia. Eso es todo lo que deseo, es todo lo que busco, no meterme con nadie, que nadie se meta conmigo. Mi vida es plena porque hago cosas en las que me realizo, en las que ayudo a otr@s, y algunas veces, como este SábaDomingo con Carlos, a quien abrazo desde aquí hasta Carolina del Sur, su voz, su imagen de entonces y de ahora me implican el gran aliciente de que LA VIDA VALE LA PENA. LAS COSAS SON COMO TU QUIERAS QUE SEAN, y tu mundo circundante ESTA EN TI, moldearlo, afrontarlo y ser TU MISMO.

Agradezco a todos usted€s amig@s lector@s, por permitirme compartir estos momentos en donde quiera que se encuentren, pues por más dificultades que tenga la vida, siempre está el Creador, y siempre está el Amor –la familia, la familia extendida, los amigos, los amores, los conocidos. Luchemos por ser felices y SEAMOSLO. Hasta la próxima... © Agustín Villalpando.

 

 

 

 

 

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Atte. Tu

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