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En la
Ciudad de la Equidad, las personas trans también cuentan
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Manuel Amador * / Enkidu Magazine
Ciudad de México, 23 de abril de 2008: Alejandra es empleada en la
Delegación Cuauhtémoc. Ella, con su nombre de hombre se emplea como
Trabajadora Social. Ella, en su expresión humana, un día empieza a
vestirse, según 'los otros', como 'no era normal', es decir, con ropa
más femenina; los pechos iniciaron su crecimiento dado su tratamiento
hormonal.
Un día, otra vez las miradas y las voces hablan en secreto, así ella
empieza a sufrir presiones laborales: más trabajo y más horas, su
jornada aumenta, hasta que un día empezó a recibir llamadas telefónicas
en que le decían: “O renuncias, pinche puto o vas a valer madres”.
El reflejo de la ignorancia homofóbica que confunde la homosexualidad
con la transexualidad.
Ella renuncia a su trabajo por las presiones. Así su vida se tornó
nublada, el desempleo, el dinero no era suficiente; sin embargo, ella
busca la manera de salir adelante.
Esta lucha, la lucha por los Derechos Humanos de las personas
transgénero y transexuales, es una lucha para reivindicar los derechos
individuales. Una lucha por garantizar su dignidad, sus derechos y la
libertad de la expresión humana.
Es una lucha social y política para que estas personas puedan gozar de
derechos plenos como lo ordena nuestra Constitución, mandato y ley
suprema de todos los mexicanos.
Es la hora en que nuestra sociedad y nuestros gobiernos pueden enmendar
y garantizar en plenitud sus garantías individuales.
Resulta urgente una serie de reformas de ley que puedan atender las
necesidades de este sector, que ha sido marginado. Es urgente que la
Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) tome en cuenta que no
se trata de una súplica ni un capricho, sino de darle a las personas
transgénero y transexuales la oportunidad de poder tener una vida con
dignidad.
Se trata de varios aspectos que es necesario incluir: el derecho a una
identidad, que garantice el ajuste en el nombre con el que estas
personas se identifican; el derecho a la salud, a través de tratamientos
psicológicos y médicos, que contemplen la reasignación de sexo en los
casos necesarios.
Es importante enfatizar que el derecho a la salud debe ser contemplado
por el Estado Mexicano para toda la población, de acuerdo a los
requerimientos específicos de cada persona.
Eso de querer dejar de lado el aspecto de la reasignación de sexo, bajo
el argumento de que no es un asunto prioritario o porque no hay una
partida especial para ello, es una salida fácil y superficial ante un
asunto básico de derechos que todo gobierno de izquierda debe
considerar.
El Gobierno del Distrito Federal (Ciudad de México, N/E) se ha ocupado
en facilitar el derecho a la recreación de los capitalinos, a través de
la instalación de pistas de hielo y playas artificiales, destinando
recursos cuantiosos para ello. Sin menoscabo de esa política pública, es
importante recordar que el derecho a la salud para todos debe ser
considerado como un asunto prioritario por todo gobierno que se dice ser
congruente con los principios de la izquierda que le dieron origen.
Se percibe la certeza de que la actual legislatura en la ALDF, que
promueve a la capital del país como “una ciudad de leyes” y ha logrado
en tiempo breve una ciudad de vanguardia al aprobar legislaciones como
la de Sociedad de Convivencia y la relacionada con la interrupción del
embarazo, va a dar un paso más en este sentido, de avanzada: el
relacionado con las personas transgénero y transexuales, sin regateos.
Una verdadera Ciudad con Equidad debe incluir, por supuesto, equidad
para las personas transgénero y transexuales.
(*) Manuel Amador es activista
por los derechos humanos de las personas lesbianas, gays,
bisexuales, transgénero, transexuales y travestis.
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amadormanuel@hotmail.com
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