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Acusan
indígenas: Atentado contra locutoras triquis “viene de Gobierno estatal
y federal”
Oaxaca, Oaxaca, Soledad Jarquín Edgar, 17/04/2008 (CIMAC): “Algunas
personas piensan que somos muy jóvenes para saber… deberían saber que
somos muy jóvenes para morir…
La frase grabada por Felicitas Martínez Sánchez y Teresa Bautista Flores
para el 94.9 de FM, “La Voz que Rompe el Silencio”, Radio Copala, fue un
presagio. El spot era una súplica que sus asesinos no escucharon y desde
algún lugar jalaron el gatillo de una “cuerno de chivo” el 7 de abril
pasado.
San Juan Copala tiene una calma aparente, una calma verdadera desde hace
poco más de un año para las autoridades del llamado municipio autónomo.
“Antes desde donde te pararas eras blanco de un tiroteo”.
Enclavado en una región montañosa difícil, a más de dos mil metros de
altura donde las nubes confundidas con neblina parecen tocar las tierras
del occidente de Oaxaca, San Juan Copala es municipio autónomo desde
enero de 2007, donde los contrastes son coloridos como el conjunto rojo
quemado que hacen cientos de mujeres cuando están juntas, bajo la sombra
del edificio municipal color verde claro o la fachada azul del tempo del
santo patrono “Tata Chú”.
Todo en contraste permanente con los estragos que muestra el abandono,
con las diferencias que crean la confusión, la información diversa… pero
en algo hay coincidencia. Todos y todas quieren justicia.
Las mujeres –dicen las propias triquis-- se han convertido en el nuevo
blanco de la violencia. Ahí estaba la advertencia del spot radiofónico
grabado por Teresa y Felícitas. A los casos de violación, despojo y
desaparición de mujeres en el territorio de las comunidades del
Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT) se suma el asesinato de
Teresa y Felícitas, también de “ese mismo lado”, sólo que ellas eran
integrantes del municipio autónomo de San Juan Copala.
Se habla de venganzas familiares, se habla de un añejo conflicto
político, se habla de división entre los pueblos triquis provocado por
los partidos y organizaciones políticas, pese a todo hay llamados de las
autoridades del municipio autónomo y de un grupo de mujeres triquis
--que no pertenecen a San Juan Copala-- para que investiguen y haya
justicia.
Pero no hay investigaciones en el caso de las hermanas Daniela y
Virginia Ortiz Ramírez, desaparecidas el 5 de julio de 2007, hace más de
nueve meses, ni “los agentes de la Procuraduría General de Justicia del
estado han preguntado en San Juan Copala” sobre Felícitas y Teresa,
reporteras y locutoras asesinadas hace ya casi dos semanas el 7 de abril
de 2008.
AMENAZAS PARA SILENCIAR
Una pequeña casa de madera y lámina alberga a espaldas del palacio
municipal la estación “La Voz que Rompe el Silencio”, Radio Copala,
desde ahí, Jorge Albino, su coordinador, advierte que las familias de
las dos locutoras y reporteras, así como del oficial del registro civil
herido en el mismo atentado (Faustino Vásquez Martínez) han recibido
“amenazas, parece que ellas (las familias) no van a hacer
declaraciones”.
Luego, frente a Arturo Peach, de la Quinta Visitaduría de la Comisión
Nacional de Derechos Humanos, acusa:
El gobierno, sin dar nombres, ha ofrecido recursos económicos y otras
cosillas que los pueden ayudar por allí. Parece que estamos viviendo
otro Zongolica, “(el gobierno) lo primero que hace es ofrecer algo a las
familias para que no digan nada y después comprueban que no hay nada. Lo
pueden usar como un crimen que no era en contra de ellas por ser
reporteras, pueden decir que no era un atentado a la libertad de
expresión comunitaria, (dirán) que no haya culpables, que se quede sin
nada”.
Un invitado de la prensa bromea: dirán después que murieron de
gastritis.
Jorge Albino señala que existen autores intelectuales y materiales del
crimen de las dos locutoras y periodistas, señala otra vez al Partido de
Unificación Popular (PUP) quien sostiene es el brazo ejecutor, el grupo
paramilitar del MULT, todos financiados por el partido oficial y el
gobierno.
(El atentado) viene del gobierno federal que no quiere que los proyectos
de radio comunitaria funcionen. Viene del gobierno estatal que no está
de acuerdo con que el proyecto del municipio autónomo crezca “que la
autonomía sirva”, porque sostiene más adelante la gente tomará
conciencia, podrá decidir por su cuenta.
MIEDO Y DOLOR
Junto a Albino están Bernabé y Rodolfo, los dos jóvenes triquis que
ahora están al frente de La Voz que Rompe el Silencio. Bernabé toma un
papel y trata de leer, se esfuerza pero la voz se le va, parece que huye
de su garganta donde se le atoran las palabras, como las lágrimas que se
esfuerza porque no se le escapen. Dirá que tiene rabia, coraje y que
como todos los demás también quiere justicia.
Bernabé indica que junto con Rodolfo, a pesar de las amenazas y las
advertencias, retomarán el trabajo de Felícitas y Teresa de difundir los
derechos de las mujeres, la participación política, social y cultural,
la autonomía de los pueblos Triquis, “los temas fundamentales de las
compañeras”.
Tanto Bernabé como Rodolfo –añade Albino-- han recibió amenazas. Ellos
no confirman la versión.
Aunque sabemos que en Oaxaca no hay justicia seguiremos exigiendo
justicia, no vamos a permitir que la radio se calle, al contrario,
promete cobijado por sus compañeros de la Red de Radio Comunitarias del
Sureste de México, como Miguel Antonio Vásquez Vargas y Horario Martínez
Cortés, que viajaron desde San Francisco del Mar, y Lucía Antonia de
Radio Ayuk, que llegó desde la región Mixe y que más tarde reiniciaron
juntos las transmisiones de La Voz que Rompe el Silencio.
SILENCIOS
Albino y las autoridades de San Juan Copala sostienen que no han podido
establecer una relación directa para un diálogo con la familias de las
hermanas Daniela y Virginia Ortiz Ramírez, porque “también quieren
encontrar una solución al problema”, pues algunas autoridades del
municipio autónomo son señalados como responsables de estos hechos,
explica en referencia a las acusaciones contra Timoteo Alejandro
Ramírez, dirigente del MULT-Independiente, a quien una menor de 14 años
lo señala como uno de sus violadores y por su presunta vinculación en la
desaparición de las hermanas Ortiz.
Timoteo no es responsable, reitera, y ofrece una entrevista a
Cimacnoticias, “por aquí anda”, pero nunca aparece para la entrevista,
se pierde entre la gente. Luego añade que el objetivo de ellos es
trabajar con unidad, la diferencia entre los triquis las hacen los
partidos políticos.
“Me entrevisté dos o tres veces con Jessica (Sánchez Maya), líder de la
Liga Mexicana para la Defensa de los Derechos Humanos filial Oaxaca. No
se pudo, porque para Jessica somos culpables, así lo dijo el Procurador
y, por tanto, somos los culpables.
La prensa insiste ¿eso te dijo Jessica? Esas fueron las palabras de
Jessica. Ella me dijo: qué bien, Jorge, qué bueno que te interesa el
caso, si las tienes en Copala yo llegó por ellas y si no las tienes en
Copala no voy a perder el tiempo nada más en visitarte.
Albino agrega que hay preocupación y que, como en el crimen de Teresa y
Felícitas y de otros líderes naturales de la región, están interesados
en esclarecer la desaparición de Daniela y Virginia y demostrar que
ellos no son culpables de esos hechos.
TESTIMONIO DE GREGORIA
Bajo la sombra del corredor del edificio que alberga el palacio
municipal del municipio autónomo, Gregoria Agustina, abuela de Felícitas,
muestra el huipil de su nieta, que llevaba puesto el 7 de abril pasado.
Ahí entre el tejido rojo de algodón están cinco orificios, las huellas
de la violencia.
De lado, los padres de Faustino enseñan la ropa teñida por el color
oporto de la sangre seca que derramó su hijo hospitalizado aún en la
ciudad de Oaxaca.
Gregoria, que mide 1.30 de estatura, apenas si puede con el huipil y con
la profunda tristeza que revelan sus ojos. Su nieta fue asesinada y su
rostro revela algo que no entiende cómo pasó, cuando puede se lleva la
mano izquierda a la boca, se toca los ojos para quitarse las lágrimas,
su llano es apenas perceptible.
“Ella no le decía nada de la radio, de su trabajo”, explica el
secretario municipal Macario García Merino, quien hace de traductor,
mientras todas las mujeres rodean a la anciana y a los padres de
Faustino.
Laura, hermana de Felícitas, tiene 15 años. Junto con Felícitas entraron
a Radio Copala, “pero ella siguió, se metió más”, dice orgullosa y al
mismo tiempo muestra enojo porque la radio le quitó a su hermana.
Ahora en la casa no sólo le falta “algo”, le falta la compañera, la
hermana, sino que a sus 15 años –dice-- se le carga el quehacer, porque
ella tiene que cuidar de sus hermanos, echar tortillas e ir a la
escuela, como quería Felícitas y como ella misma quiere, pues desea ser
maestra, aunque ahora no sabe si podrá hacerlo.
Aunque desearía sustituir a Felícitas en la Radio, Laura tiene que
pensarlo pues sus hermanos podrían no querer y la verdad es que ahora
tiene miedo de salir de Copala.
Felícitas vivía con su hermana y dos hermanos, así como su papá
Tiburcio, en la calle de Benito Juárez, en casa de la abuelita Gregoria.
Desde que Fabiola, su madre, murió, ahora será Laura de 15 años quien
hará frente a los quehaceres y la comida porque “la abuelita Gregoria ya
está muy cansada”, dice con resignación.
SITUACIÓN DE GUERRA
Mientras en San Juan Copala la CNDH busca documentar el asesinato de las
dos reporteras y locutoras, en Oaxaca la familia de Daniela y Virginia
Ortiz Ramírez publican una carta en solidaridad con las familias de
Teresa y Felícitas.
En la misiva que fue distribuida a los medios, las triquis de Rastrojo
sostienen que la “desafortunada situación de guerra que vive nuestra
región, quienes hemos llevado la peor parte hemos sido nosotras las
mujeres y nuestros pequeños hijos, porque nos hemos convertido en el
botín de la batalla que utilizan los diferentes grupos políticos de la
zona para enfrentarse entre sí”.
Y
como lo hicieron los integrantes de “La Voz que Rompe el Silencio” y las
autoridades del municipio autónomo, exigieron justicia al señalar que no
es posible que el gobierno siga poniendo como pretexto "que la zona es
de alto peligro y no pueden exponer a los cuerpos policíacos", cuando su
obligación es resolver los problemas y no ser indiferentes frente al
dolor y la pobreza.
En la carta, llaman a la unidad para poner un alto a la violencia contra
las mujeres, que como seres humanos “exigimos una vida digna libre de
violencia de cualquier tipo, queremos vivir con paz y tranquilidad en
nuestras comunidades triquis”.
Luego llaman al gobierno federal a detener la violencia y respetar las
garantías individuales, a todas las madres de las víctimas de
lesionadas, desparecidas, violadas, asesinadas a que se sumen a nuestra
necesidad de denunciar lo que han sufrido y detener “el terrorismo”.
Además de solicitar la intervención de organismos de derechos humanos,
tanto nacionales como internacionales, que nos ayuden a mantener en la
vista de la sociedad lo que padecemos, y se detenga la violencia de
género que vivimos, dicen.
08/SJE/GG/CV
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