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En su
discurso, el Papa Urge a la Promoción de los Derechos Humanos
- In Speech, Pope Urges Promotion of Human
Rights
NUEVA YORK, New York Times, Warren Hoge & Ian Fisher, 18/04/2008
(Traducción al castellano AVS / Enkidu Magazine): El Papa Benedicto XVI,
quien fue un prisionero alemán joven en la guerra que labró a Naciones
Unidas, se dirigió a ese organismo el viernes como Papa, insistiendo en
que los Derechos Humanos —más que la fuerza o la política pragmática—
debe ser la base para terminar con la guerra y la pobreza.
"La promoción de los derechos humanos continúa siendo la estrategia más
efectiva para eliminar las desigualdades entre los países y grupos
sociales y para aumentar la seguridad," dijo Benedicto a la Asamblea
General en la sede de Naciones Unidas.
"De hecho, las víctimas de la adversidad y la desesperación, cuya
dignidad humana es violada con impunidad, se vuelven víctimas fáciles
para el llamado a la violencia, y ellos pueden entonces volverse
violadores de la paz," afirmó el Papa de 81 años de edad.
Fiel a sus pronunciamientos anteriores, él no hizo referencia explícita
a ninguna nación o conflicto en particular y no culpó a nadie en
específico en su discurso de media hora, mismo que estuvo lleno
dénsamente con filosofía y teología. Pero él mencionó en breve, algunas
prioridades específicas para El Vaticano, como la protección del
ambiente y asegurarse que las naciones pobres, en especial en Africa,
también obtengan frutos de los beneficios de la globalización.
Y
en un pasaje que tendrá resonancia particular para el liderazgo actual
de Naciones Unidas, que está intentando establecer el derecho del mundo
exterior para intervenir en las situaciones donde las naciones fallen en
proteger a sus propios ciudadanos de atrocidades, el Papa dijo que "cada
Estado tiene el deber primario de proteger a su propia población de las
violaciones graves y sostenidas de los Derechos Humanos."
El concepto, conocido como "responsabilidad de proteger" [“responsibility
to protect”], es uno que Ban Ki-moon, Secretario General, ha defendido
como una manera en que las instituciones internacionales entren en
acción en regiones como Darfur.
"Si los Estados son incapaces de garantizar tal protección," dijo el
Papa, "la Comunidad Internacional debe intervenir con los medios
jurídicos provistos en la Carta de Naciones Unidas y en otros
instrumentos internacionales." En alusión aparente a los países que
claman que tales acciones constituyen intervención en sus asuntos
nacionales, él dijo a su vez que ellos "nunca deben ser interpretados
como una imposición injustificada o una limitación a la soberanía."
El agregó que, "Por el contrario, es la indeferencia o el fracaso en la
intervención lo que hacen el daño real."
En su cuarto día en Estados Unidos —y su primera visita como Papa—
Benedicto viajó al norte, desde Washington en el "Pastor Uno" [“Shepherd
One”], el avión papal de Alitalia, a Nueva York, donde visitará la zona
zero [ground zero] y celebrará misa en el Estadio de los Yanquis antes
de ir a Roma el domingo por la noche. El fue recibido por el Cardenal
Edward C. Egan, líder de la Arquidiócesis de Nueva York, y un anfitrión
de estado y oficiales católicos en una ceremonia de bajo perfil en la
pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Kennedy.
Luego de viajar por helicóptero y una caravana de automóviles a las
Naciones Unidas, Benedicto dio un discurso que abordó los temas
importantes tanto para sus tres años de papado como para sus décadas de
autoría escritorial como Cardenal Joseph Ratzinger.
En la base, el Papa presentó la idea de que hay valores universales que
trascienden la diversidad —cultural, étnica o ideológica— personificada
en una institución como Naciones Unidas, fundada para ayudar a prevenir
la ruina de otra guerra mundial. Esos valores se encuentran en la base
de los Derechos Humanos, dijo él, así como en la base de la religión.
Así, la religión, aseguró él, no puede ser excluida de un organismo como
Naciones Unidas, que él dijo tiene como objetivo "un orden social
respetuoso de la dignidad y los derechos de la persona."
"Una visión de la vida, fírmemente sujeta en la dimensión religiosa
puede ayudar a lograr esto, pues el reconocimiento del valor
trascendental de cada hombre y mujer favorece la conversión del corazón,
que entonces lleva a un compromiso para resistir la violencia, el
terrorismo, la guerra y para promover la justicia y la paz," aseveró.
Benedicto fue presentado al auditorio atestado de la Asamblea General
por Ban, quien llamó a Naciones Unidas como una institución sectaria
pero que es "hogar de todos los hombres y mujeres alrededor del mundo."
Ban dijo que el Papa apoya muchos de los objetivos de Naciones Unidas,
tales como el cambio climático, la paz del mundo, la erradicación de la
pobreza y el mantenimiento del diálogo entre las religiones del mundo.
El discurso a la Asamblea General es una tradición papal: Paulo VI hizo
lo propio en 1965 y Juan Pablo II en 1979 y 1995.
La tarde del viernes, Benedicto se reúne con clérigos judíos locales en
la Sinagoga Park East, una congregación ortodoxa histórica, fundada por
judíos austrohúngaros en 1890. Su líder desde 1962, el rabino Arthur
Schneider, es un sobreviviente del Holocausto y por largo tiempo cuenta
con relaciones con El Vaticano, él se ha reunido con dos papas
anteriores.
Nunca antes un Papa ha visitado una sinagoga en Estados Unidos, de
hecho, sólo dos visitas papales a sinagogas han sido registradas en la
historia, ambas en Europa.
Hasta el momento, el viaje estadounidense de Benedicto ha sido notable
por una voluntad del Papa por hablar de los escándalos de abuso sexual
durante la última década, que ha dejado heridas duraderas para muchos
católicos estadounidenses.
El jueves, en Washington, el Papa tuvo una reunión no anunciada con
antelación con numerosas víctimas de abuso por parte de sacerdotes en el
área de Boston. El Papa mismo había solicitado esta reuníon, dijo un
oficial, el Rev. Federico Lombardi, misma que tuvo lugar en la
residencia del nuncio papal. El Papa oró y habló en persona con un
puñado de las víctimas que participaron en una reunión que duró
alrededor de 25 minutos. Algunos lloraron, dijo el padre Lombardi.
El encuentro dejó en claro que de todos los mensajes que Benedicto
deseaba enviar durante su estancia breve en Estados Unidos, la
preocupación por el abuso de parte de sacerdotes era una de las más
centrales. El tomó el asunto primero con los reporteros en su viaje
desde Roma el martes y lo hizo por tercera vez la mañana del jueves
durante una misa masiva abierta en el Estadio Nationals, ante casi
50,000 personas, su primer encuentro masivo con la iglesia diversa de
Estados Unidos.
"No tengo palabras para describir el dolor y el daño infligido por tal
abuso," dijo el Papa en su homilía. "Es importante que aquellos que han
sufrido reciban una atención pastoral afectuosa [loving pastoral
attention]."
Pero algunas víctimas de abuso en el área de Nueva York han ignorado en
gran medida la visita del Papa y afirman que ellos dudan sobre sus
pronunciamientos públicos en relación a cuán profundo él ha sido
afectado por la crisis, incluso llegan a cuestionar los motivos detrás
de su encuentro del jueves.
Jim Hackett, de Cheshire, Connecticut, quien esperó 30 años antes de
salir a la luz pública con su descripción de abuso por parte de un
sacerdote, dijo que él aún espera que Benedicto articule en público
pasos específicos para que tomará la iglesia para ayudar a prevenir que
otros sufran de la manera en el él sufrió.
Hackett y otras víctimas de abuso planeaban realizar una vigilia el
viernes fuera de una galería de arte de SoHo que muestra una exhibición
de fotografías de víctimas. Mientras Benedicto se dirigió a Naciones
Unidas, Robert Costello, quien dijo que fue abusado por un sacerdote en
West Roxbury, Massachusetts, iniciando a la edad de 10 años, planeaba
leer en voz alta los nombres de las víctimas.
Durante años, las víctimas de abuso en Estados Unidos habían suplicado a
El Vaticano un encuentro con el Papa, primero solicitándolo a Juan Pablo
II, quien murió en 2005 y finalmente, seis después del estallido del
escándalo, una fue acordada. El escándalo afectó casi a todas las
diócesis en Estados Unidos, revelando más de 5,000 sacerdotes abusivos y
más de 13,000 víctimas así como costos para la iglesia católica romana
de más de $2 mil millones de dólares de Estados Unidos en pagos por
componendas y costos legales. También ha costado a la iglesia la
confianza y el respeto, ambos de los cuales el Papa espera, claramente,
restaurar.
El Cardenal Sean P. O'Malley, de Boston, quien organizó la reunión del
jueves y estuvo presente, dió al Papa un cuaderno donde se enumeran unos
1,000 niños y niñas que habían sido abusados tan solo en la
Arquidiócesis de Boston, a lo largo de varias décadas, dijo un oficial
vaticano.
"El hecho de que finalmente lográsemos que el Papa se levantara
realmente y emitiera una declaración, creo que realmente establece un
hito esta semana," dijo Gary Bergeron, quien dijo que él fue abusado por
un sacerdote en Lowell, Massachusetts.
Bergeron, autor del libro “Don’t Call Me a Victim” ["No Me Llamen
Víctima"], viajó a Roma en 2003 e intentó reunirse con el Papa Juan
Pablo II, sin éxito. "Logramos algo de progreso esta semana, y eso es lo
importante," dijo él.
Mitchell Garabedian, abogado que representó a cientos de personas
abusadas por sacerdotes, ninguno de los cuales participó en la reunión
con el Papa, dijo que espera que el Pontífice se reúna con más víctimas.
"El ciertamente necesitará más de media hora para entender el dolor que
las víctimas están sintiendo por ser abusados sexualmente por
sacerdotes," dijo él.
Mientras que algunos sobrevivientes de abuso fueron alentados al
escuchar sobre el encuentro, otros dijeron que ellos no se sentirían
aliviados hasta que la iglesia llame a cuenta a los obispos y a otros en
jerarquía.
En Washington, el jueves, Benedicto también dió un enfoque substancial a
los educadores católicos, muchos de los cuales han estado luchando con
escasez monetaria, cambiando misiones y conflictos que cuestionan si las
escuelas católicas son lo suficientemente católicas. El habló a unos 200
presidentes de facultades y a directores generales de iglesias católicas
de las 195 diócesis de la nación.
En su discurso, el Papa no hizo referencia explícita a las controversias
recientes sobre los tipos de curricula, altavoces externos [outside
speakers], clubs en los campus y la expresión artística que son
aceptables en una institución católica. Pero él dijo que las enseñanzas
de la iglesia deben dar forma a "todos los aspectos de la vida de una
institución, tanto dentro como fuera del salón de clases," insistiendo
en la adherencia a la doctrina de la iglesia que Benedicto subrayó para
los católicos en todas las partes de sus vidas, desde su conducta
personal al tipo de políticos que apoyan.
Benedicto tuvo trabajo de sanación adicional en el encuentro de esta
tarde con líderes religiosos musulmanes, judíos, budistas, hinduistas y
jainos. En un viaje previo a su tierra natal en Alemania, Benedicto
comenzó un paroxismo de enojo con sus comentarios que parecieron
denigrar al Islam. El también ofendió a líderes judíos al reinstituir
una oración para la conversión de judíos en las oraciones en latín del
Viernes Santo.
El jueves, él intentó ofrecer una rama de olivo a los líderes judíos y
afirmó que todas las religiones deben tener como objetivo común el
trabajo por la paz. Pero también emitió un reto, afirmando que el
diálogo ecuménico [interfaith] que no aborda la "verdad" existencial es
insuficiente. Y habló sobre la necesidad de proteger la libertad
religiosa, apuntando que las minorías religiosas en algunos países están
sujetas a la discriminación y al prejuicio.
*
El reportaje tuvo la contribución de Michael M. Grynbaum, Abby Goodnough,
Laurie Goodstein, Richard G. Jones y Katie Zezima. Traducción al
castellano Agustin Villalpando / Enkidu Magazine.
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FOTO: Shannon Stapleton/Reuters [CON
PANTALLAS]
Asamblea General de Naciones Unidas durante la alocución del
Papa. |
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FOTO: Timothy A. Clary/AFP-Getty
Images
El Papa Benedicto XVI termina su discurso ante la Asamblea
General de Naciones Unidas. |

FOTO: Jeff Zelevansky/European
Pressphoto Agency
El Papa Benedicto XVI con Srgjan Kerim, Presidente de la
Asamblea General de Naciones Unidas y Ban Ki-moon, Secretario
General de Naciones Unidas en la sede la organización en Nueva
York. |

FOTO: Daniel Acker/Bloomberg News
El Papa Benedicto XVI, el Cardenal Edward Egan y el Alcalde
Michael R. Bloomberg en el Aeropuerto Internacional Kennedy. |
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