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Homoerotismo
e Intimidad en Los Martes de Enkidu
Ciudad
de México: Este martes 21, tuvimos como cada mes, la sección
Masculinidades Diversas, bajo la conducción del Dr. Lars Ivar
Owesen-Lein Borge, Director General de Enkidu Magazine. La Cafetería
Tercera Llamada del Teatro Arlequín reunió a un grupo de personas
interesadas en lo que reflexionan los Lic. Manuel Amador, Lic. Jorge Yáñez
y Lic. Salvador Zavaleta.
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El
tema de esta sesión fue Homoerotismo e Intimidad. Inició
Jorge Yáñez, quien dijo que éstas reflexiones darán pie a un
trabajo de investigación, fundado en elementos de campo y en
experiencias desde el punto de vista de la masculinidad no
heterosexual, el cómo nos vivimos como varones y la construcción
de nuestras vinculaciones, con el fin de construir nuestras
identidades. Identidades Sexuales y Feminidad Masculina fueron
los temas anteriores.
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El
Homoerotismo e Intimidad, dijo Manuel Amador, ¿qué sucede cuando dos
hombres están en intimidad? Las relaciones sexo-afectivas y las
relaciones eróticas son parte importante dentro de la sexualidad en
general, pues se trata de una persona que siente atracción por otra de
su mismo género. En los libros de Guillermo Nuñez Noriega estudia este
tema; debemos ir más allá de la identidad basada en conceptos
Occidentales como Gay. Un primer referente es “Indígenas y
Homosexualidades”, donde hablo sobre un lugar en la región totonaca
en el Estado de Puebla.
Amador
considera importante recuperar el cómo se vive el homoerotismo en México,
un país con una multiculturalidad que cuenta con una gama amplia de
vinculaciones sexo-afectivas, independientemente de las cuestiones de
identidad establecidas por teorías occidentales. ¿Se puede hablar de
una comunidad gay en una comunidad rural? ¿Se puede hablar de un clóset
en una comunidad rural? Son preguntas que yo lanzo y además debemos
estudiar asuntos como el homoerotismo en la sierra de Hidalgo, pues en
otros lugares suceden otras cosas en cuanto a la atracción y las
manifestaciones de ello.
¿Qué
sucede en una comunidad rural después de arriar el ganado y enfrentarse
a las miradas del deseo? ¿Cómo se puede disfrutar este tipo de
realidades? El homoerotismo está muy vivo pero no tiene relación con
la cuestión de las identidades y también lejos del concepto de relación
de pareja, es más bien una cuestión de silencio, de deseo masculino.
Hay
pocos estudios sobre el cómo los hombres viven la sexualidad en lugares
distintos a las ciudades. ¿Qué sucede entre los hombres? Yo llegué a
la Ciudad de México hace 10 años y debemos darnos cuenta de estas
realidades, donde se tienen vivencias distintas a lo que ocurre en las
urbes. Hay que estudiar la idea del amor, con un origen cultural, ¿en
pareja heterosexual? ¿qué sucede entre cuatro paredes? Ahí sucede la
ternura, la intimidad, la negociación en el rol sexual y, finalmente,
la masculinidad que no nos permite poder vincularnos de manera abierta,
más amplia, donde domina el “activo” y el “pasivo”, el
“penetrador” y el “penetrado” –palabras que nos limitan – y
que no consideran las coincidencias y los miedos en el momento de la
relación homoerótica.
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En
la cultura heterosexual dominante no se habla de las relaciones
entre hombres, y se asume que todas las demás relaciones deben
asumir los patrones heteronormativos; por ejemplo en las
relaciones que se están construyendo entre hombres.
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Jorge
Yáñez habló sobre investigaciones en las prácticas homoeróticas,
como Gabriela Rodríguez “La noche se hizo para los hombres” donde
se describen las relaciones entre jóvenes en zonas rurales. Un
anominato abierto sin referente a la gayacidad urbana, es decir,
fundando sus propias prácticas. Otra parte importante del homoerotismo,
éste se opone a la cultura de la homofobia. El homoerotismo es la
posibilidad para liberar nuestros sentidos de las pautas hegemónicas
del sistema en términos de prácticas sexuales. Me parece que una
manera clara de ver esto es en las manifestaciones artísticas: hemos
escuchado y leido cuentos y poesía homoerótica, así como exposiciones
pictóricas homoeróticas, como la que fue censurada, en un principio,
por el metro, donde una exposición de desnudos femeninos no tuvo
problema para aparecer al público. El cuerpo masculino no debe ser
objeto de vergüenza, como sucede en una sala del Museo de Antropología,
donde se prohibe el acceso al público porque hay penes y relaciones
homoeróticos. En los libros de educación pública no se rescantan las
relaciones homoeróticas y ni siquiera son mencionadas. Es importante
evaluar la respuesta social a las prácticas y a las manifestaciones
homoeróticas, pues en Estados Unidos, las exposiciones de Mapplethorpe,
con miembros masculinos erectos, e incluso él fue objeto de
cuestionamiento por parte de activistas gay porque “cosificaba” el
cuerpo masculino.
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También
pensar en cuestiones concretas, como El Libro Blanco, de Jean
Cocteau, donde se presenta la belleza del cuerpo masculino y de
las prácticas homoeróticas. |
El
sentido del mercadeo es distinto: la explotación de las necesidades y
los contactos que son demandados, como la pornografía. Son ideas para
ir identificando la posición del homoerotismo en este sistema
patriarcal.
En
tanto, Salvador Zavaleta dijo que el Homoerotismo, como resultado de la
mercadotecnia, ha enfocado su atención a la atracción meramente física
y sexual. Me parece que el homoerotismo es un proceso más amplio, de
identificación incluso, donde el deseo del ser humano no sólo va al
contacto sexual sino también es la parte afectiva y la parte social, ya
sea la construcción de una pareja o una relación homoerótica entre
dos personas que no desean formar una pareja.
El
concepto del homoerotismo va a lo físico, lo emocional, lo familiar, lo
social e incluso el homoerotismo intelectual, con los líderes políticos,
que realizan juegos homoeróticos y de identificación ideológica, que
va más allá de la práctica sexual. Lo sexual, creo yo, es lo más efímero.
Me
quisiera enfocar al homoerotismo en lo físico y lo social. El sexo y el
cuerpo así como las relaciones afectivas y las actividades con la otra
persona.
El
homoerotismo tiene relación con la construcción homoerótica entre las
personas que conviven, aunque no tengan relaciones sexuales, sólo por
atracción, un proceso que empiezan aunque es satanizado por la sociedad.
Las personas homoeróticas entablan relaciones homoeróticas con otras
personas, incluso con una mujer muy masculina, puede ser lesbiana o no,
o viceversa, pues una mujer puede tener una relación homoerótica
conmigo porque me considera muy femenino.
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¿Cómo se
encuentra el homoerotismo? Tiene que ver con el compartir las
confidencias, la intimidad, la ideología y también con el
proceso de identificaciones que tiene que ver con la construcción
de las dos personas como hombres. |
Manuel
Amador retoma la palabra y habla de la cultura de la homofobia. Sin
embargo, el homoerotismo está en todos los ámbitos sociales; más allá
de las relaciones de pareja hay estudios “Amor entre Hombre” por
ejemplo, con entrevista a más de 40 hombres que daban cuenta de sus
experiencias sexo-afectivas. Hay mucho sinsabor, hay “poca calidad”
en estas relaciones, pero en realidad es cómo estamos construyendo los
hombres estas relaciones. ¿Es a partir de las relaciones heterosexuales?
¿Es a partir de una pareja o de meros encuentros? Esto, tal vez, sea el
sinsabor. “El amor entre hombre te lo metes en la cabeza y todos los
demás, afuera, se encargan de decir que no existe”. Aquí entra el
tema de la masculinidad, pues como hombres estamos educados para ejercer
el poder, ser autónomos, ser libres. Vivir la libertad y vivir la
separación y el duelo. ¿Cómo estamos construyendo nuestras relaciones?
¿Cómo vemos o adoptamos de las relaciones heterosexuales? ¿Somos
promiscuos sexoafectivamente hablando, o tenemos la oportunidad de
conocernos más?
También
se debe hablar del autoboicott, pues se dice que las relaciones entre
hombres no tienen afecto, atracción, camaradería, amistad, etc. También
debemos hablar de nuestras experiencias. Yo tengo amistad con mis ex-parejas
y eso es algo que no sucede con frencuencia entre los heterosexuales.
Sin embargo, es importante reconocer que somos pocos los que nos
atrevemos a vivir nuestra sexoafectividad u homoerotismo y, ahí,
estamos en un círculo que se cierra al tener intereses comunes, más
allá de la denominada “putería”. ¿Hay poca calidad en nuestras
relaciones o es porque queremos medir a partir de la idea heterosexual
de las relaciones?
Jorge
Yañez volvió a hablar del homoerotismo como práctica ideológica
sobre la conducta sexual, sobre todo de la que difiere de la
heterosexual, viéndonos como disidentes sexuales en este sentido. Me
parece que el llevar prácticas anónimas entre varones, debe ser
desmitificado. Nos basamos en visiones conservadoras heterosexuales y
desde ahí la visión o el análisis es manejado. Las prácticas
sexuales no deben admitir juicios de valor, siempre y cuando no lesionen
la vida o los derechos de terceros. Hay un investigador colombiano con
su obra “Amor de Machos” que hace investigación en los centros de
readaptación social colombianos y cómo se relacionan los hombres con
sus propios códigos, como simples prácticas, no necesariamente hacia
tener una pareja.
¿Cómo
se mide la calidad de una relación? ¿A partir del tiempo, del rol, del
número de parejas, de las prácticas o del proyecto de vida? De entrada
no soy dado a aplicar la lógica y la moral heterosexual para medirnos.
Se deben subvertir estos enfoques, pues son los que hablan del origen de
la homosexualidad, pues nunca se cuestiona cómo se hacen las personas
heterosexuales. Lo importante es ir acuñando nuestras categorías de análisis
y nuestros propios modos de vernos como hombres, con la misma
legitimidad de las relaciones y las prácticas heterosexuales.
También
considerar a los autores para ver cómo nos vemos nosotros mismos. Para
vernos en lo reproductivo-procreativo, no es un buen punto de inicio
para las relaciones homoeróticas. También se nos considera un buen
mercado, pero de entrada creo que debe verse como una categoría que
debe deslindarse de la heterosexual, pues la masculinidad es una
conducta, una expectativa de lo que debemos desempeñar o hacer por los
órganos sexuales y a partir de ahí tenemos construcción “de género”.
Estas son cosas aprendidas que tenemos que cambiar.
Salvador
Zavaleta preguntó ¿cómo reconocer las prácticas homoeróticas y la
diferencia entre una vida heterosexual y una vida gay? Las personas
homosexuales tienen mayor libertad de interacción con personas de su
mismo sexo y de realizar sus prácticas sexuales. El hombre lo hace y no
se genera una culpa en las relaciones afectivas. La demostración de los
afectos, en los hombres heterosexuales, es difícil si no imposible. Los
amigos homosexuales también se saludan de beso, se dicen “te quiero”
y esto sin culpa, con más libertad. En la medida en que reconozcamos y
conozcamos nuestras relaciones homoeróticas con familiares, vecinos y
amigos podremos entablar relaciones mejores con personas de nuestro
mismo género, no sólo por llegar a relaciones sexuales, sino por la
convivencia misma.
Manuel
Amador habló de la intimidad. Lo que sucede en la relación
sexo-afectiva y el VIH-SIDA, “el amor como factor de riesgo de
contagio de VIH-SIDA”, pues en el momento de la negociación del condón
se habla del amor, se habla de la pareja y “pues ya sucedió”,
relaciones sin condón porque estaban enamorados y amaban a su pareja.
Esta es una problemática importante a destacar en estos hombres
homosexuales, con conciencia, el cómo se deja de usar el condón y es
muy común porque “ya lo conozco” y “le tengo confianza”. Otro
aspecto dicho es “la calentura, pero no lo vuelvo a hacer”. Estas
cosas suceden en la intimidad, pues no hemos estudiado bien cómo se usa
y cuándo no se usa el condón: un problema que surge en la intimidad.
Se
abrió el tema a las participaciones: Un participante dijo que al viajar
o en la vida cotidiana, al ir de compras, te das cuenta que alguien te
llama la atención y te das cuenta que te llama la atención un hombre,
aunque vaya con su esposa o su novia. Además, en provincia es distinto
y se espera la borrachera, el baile o alguna ocasión para hacerlo, pero
hay temor a decirlo y aún con el silencio, ahí está.
Alguien
más dijo que no estaba de acuerdo en que se generaliza, los
homosexuales o heterosexuales, pues todos somos criados por los
heterosexuales. De ahí que no hay otra visión de relacionarse. Además,
sobre la protección falta comunicación a pesar de los medios y la
propaganda: “yo lo amaba, él me quiere” es algo que no nos hacemos
responsables y lo tomamos como un escudo.
Una
persona que apenas está llegando a las reuniones, dijo que las
distinciones “activo” “pasivo”, dijo que sugería plantear temas
de discusión o de dudas, más que al final de la charla. Otro
participante, que viene llegando de San Francisco, dijo que en el lugar
donde fue a aprender español conoció a alguien por medio de las
miradas, pues la homosexualidad siempre ha existido y es importante
saber que esto siempre ha existido.
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