Desde que inicié esta serie de escritos me
han llegado muchos comentarios, muchos positivos, algunas críticas y una
serie de experiencias personales que me han ayudado mucho con el sentido
que deseo dar a esta invitación a que todos asistamos a la marcha del
Orgullo LGBT este próximo 30 de junio, agradezco a todos su interés y
quiero, si me lo permiten, concretar algunas cosas que todavía considero
sería importante traer a la discusión.
Muchas personas involucradas en la llamada
cultura gay han encontrado ahí un espacio para relajarse de las
contrariedades que el mundo les presenta, esta libertad que no encuentran
en otros lados ha sido a últimas fechas el factor que más peso tiene
cuando una persona decide salir del clóset aunque sea por un momento a la
semana o al día si se tiene suerte, el anonimato de estar entre sus pares
y poder liberar conflictos y otras necesidades ante un café conversando
entre quienes no se cree nos puedan juzgar o en un cuarto oscuro buscando
solo diversión es un punto de escape que sirve de tratamiento para
conservar la cordura, pero no es solución de nada en forma permanente; es
solo un medio y no un fin en sí, la reflexión y el autoconocimiento
puede llevarnos además a conocer lo que realmente somos y como nos
involucramos con los demás así como conocer los vacíos existenciales de
los que muchas veces no estamos consientes pero son evidentes para muchos
que están
interesados en conocernos para formalizar
algún tipo de relación afectiva, sea amistad, de pareja o incluso
familiar.
El que se llame movimiento a las acciones
que crearon y sostienen la marcha da un carácter de compromiso que para
muchos no es viable, consideran que todo tipo de militancia es una
pérdida de tiempo y ven a los que hacen algo como simples incitadores e
inadaptados que buscan metas inexistentes, lamentablemente este tipo de
pensamiento ha influenciado mucho en los llamados a detener los objetivos
sociales que busca el movimiento poniendo como pretexto la estabilidad
social y los logros ya alcanzados, son personas muy cerradas que ven en
los extremos el mejor lugar para actuar pues la anulación de la
individualidad les da el anonimato que tanto buscan para no resolver sus
contradicciones existenciales, pueden decir que creen en la izquierda pero
prefieren una vida vacía intelectualmente donde puedan ejercer el control
sobre los demás y así mismo verse como centro, ejemplo y meta de lo que
otros debían hacer para vivir en paz con sus conciencias o esperar que
haya
estabilidad material, una clara obediencia
de las leyes y fuertes castigos para los que no las acatan pues están
convencidos que la sociedad es algo tan precario que un solo acto destruye
la obra y por tanto se identifican con lo que se llama derecha; al vivir
en los extremos se cree que se ha llegado a un fin pero se olvida que es
en los puntos medios donde realmente se puede prosperar y crecer como
individuo y por ello tener la capacidad de decidir y formar criterios para
coexistir con los demás, una vez logrado algo no se se requiere de su
reconocimiento sino el tener algo que hacer con dichos logros, el poder
abrir el camino a los que vienen detrás y aun así reconocer que entre
todo lo que se tiene o logra si no se comparte no hay entonces logro
alguno.
La militancia que se requiere en la marcha
es estar informados sobre lo que deseamos hacer, lo que ya se ha logrado
construir, la forma en que estos logros nos permiten interactuar
socialmente y el modo en que llegamos a comprender bajo que leyes y reglas
se vive y que responsabilidades se nos pide asumir para respetar y ser
respetados.
Una sociedad laica como la nuestra nos pide
que TODOS tengamos una voz para expresarnos y responsabilizarnos por lo
que llegamos a comunicar, que si hay una actitud madura podemos sumarnos a
las voces que piden lo mismo que nosotros, podemos relacionarnos con los
demás aunque su modo de pensar no coincida con nosotros u otros más y
reconocer que la madurez como grupo social es igual a la individual, se
conocen los problemas que tenemos pero estamos en capacidad de vivir se
resuelvan o no en vez de creer que si nos entregamos a un grupo,
movimiento o militancia de cualquier tipo habrá una solución cuando solo
estamos tomando un respiro y tener fuerza para enfrentar el vacío que
seguirá existiendo dentro de nosotros y que solo nosotros podemos
resolver.
Un individuo que saber ser y se conoce no
es una persona que conozca todas las respuestas y resuelva todas las
situaciones, tampoco estará aislado de forma voluntaria en su propio
mundo ni verá con recelo lo que otros hacen, será quien sepa enfrentar
lo que se le presenta, apoyará a los demás en su búsqueda de soluciones
pero conservará su individualidad y emocionalmente sabrá lo que son los
puntos medios en vez de cree que es normal o maduro ir de sentir miedo y
llorar hasta sentir seguridad y entrar a un estado de euforia y tener en
medio un enorme espacio vació al cual quiere llenar a toda costa con
sueños, comida, frivolidad, drogas, sexo o declararse gay y sonreír a
todo el mundo aunque por dentro sienta que todo está por caer a pedazos
por lo endeble que ha sido para enfrentar a quien es realmente.