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Orgullo
y prejuicio (Parte V)
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Gerardo Spíndola*
Hacia la Marcha... (5)
Festivo
Desde mucho tiempo atrás el motivo de las marchas del Orgullo Gay fue
precisamente protestar por la falta de derechos y leyes que nos
protegieran a todos los homosexuales de los abusos a los que estamos
expuestos siempre por los prejuicios de sociedades más conservadoras y
ante el progreso de otros grupos en búsqueda de un reconocimiento activo.
En todo momento se buscó la igualdad y, al mismo tiempo, una reafirmación
de lo que significa gay como término colectivo en el que todos los
llamados estilos de vida alternativos entran y forman la diversidad.
El que este ambiente carnavalesco que tanto atrae a muchos (y repudia
a varios) persista tiene también una base social, desde hace siglos
hubo siempre un periodo para la transgresión de las reglas y lo
socialmente aceptado. En el Carnaval se situaba un espacio para que
las diferencias sociales se hicieran a un lado, la convivencia entre
el poderoso y el pobre, el recto y el libertino, el aceptado y el
rechazado buscaban, también de este modo, burlarse de lo establecido.
Se escoge un rey, los hombres visten como mujeres e incluso hay
contacto sexual entre hombres; todo bajo el ambiente permisivo que
tiene ésta festividad.
El ambiente heredado ha pasado a la imagen
individual y muchos hombres se travisten, se desnudan y buscan cierto
anonimato tras una máscara que los hace sentir con la capacidad de
hacer lo que normalmente no se hace. Las Marchas del Orgullo Gay en el
mundo han permitido este comportamiento pues se ve el disfraz, la
imagen creada y el modo de actuar adquirido, sin ver a la persona que
está detrás, se ha descuidado la lucha por los derechos o la
reafirmación de los logros ante la ley y la sociedad pues una vez
aceptados como existentes, la gente gay pasa a querer manifestarse,
pero no al compromiso que podría hacerlos ver como un grupo que
amenace a una sociedad, en cierto sentido, el pasar del grupo a los
individuos calma a un movimiento y lo hace ver como inofensivo,
incluso entre sus mismos miembros, pero bajo la idea de tolerancia sin
dialogo sin que tome los asuntos importantes y sólo buscar equidad
que va dejando para después que la ley pueda crear un marco de
verdadera igualdad.
Hay muchas personas que se consideran homosexuales, bisexuales o
transexuales. En muchos casos quieren su anonimato antes que ponerse
en actitud retadora, eso los aleja de las marchas y deja el espacio
vacío para los que sólo buscan retar y exhibir. Las marchas siguen
siendo un espacio donde expresarse y pedir el diálogo hacia la
igualdad, pero sólo si los que son parte de la diversidad lo toman en
serio pueden lograr algo, alejarse no es la mejor idea; es un buen
momento para expresarse, no es necesario tomar el ambiente que se
supone es el de un gay típico, sino expresarse como se es y se siente,
aun si la imagen masculina, viril y centrada es tomada como otro reto,
que va hacia la gente gay y heterosexual, para los primeros como una
imagen de no querer salir del clóset y para los otros como algo tan
cercano y parecido que les hace sentir incomodidad, pues no varía de
lo que ven en otros con los que se relacionan o, en muchos casos, lo
que cada día ven al espejo.
Gerardo
Spíndola
continuará...
*
Con permiso del autor, "publicado originalmente
en el grupo Leather Amos esclavos México http://mx.groups.yahoo.com/group/leather_amos_esclavos_mexico/"
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