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Nicaragua
no es pobre sino marcado por la injusticia
CIP, 14 de noviembre de 2007
El Presidente de la Fundación
Masaya contra la Pobreza (Nicaragua), Mario Madriz, expuso en Vigo la
situación de desigualdad, pobreza e injusticia en América Latina, en
donde actualmente más de 220 millones de personas viven en la pobreza y
100 en la extrema pobreza (el 40% de la población), siendo Haití y
Nicaragua los países más pobres, indicó. Centró su intervención en
el caso de Nicaragua: el segundo país más pobre de América Latina –junto
a Bolivia- en la que el 80% de la población nicaragüense vive con
menos los dos dólares al día. Una pobreza que además tiene rostro: el
60% son mujeres y niños.
Causas y orígenes de la pobreza
Mario Madriz enfatizó en su
intervención en las causas y responsabilidades de la pobreza en América
Latina, y señaló la situación como efecto del modelo político y económico
global de desarrollo. Citando al economista Lester Thurow, señaló que
“el capitalismo global, en su forma de actuar tiene similitud con el
modo de producción esclavista.
“El origen de la
desigualdad y la pobreza se encuentra en la imposición de un modelo
económico en base a un desarrollo capitalista (capitalismo primario
exportador) que generó la primera dependencia hacia los países de la
metrópoli; dependencia que hoy continúa a través del Banco Mundial y
del Fondo Monetario Internacional, potentes instrumentos para imponer el
modelo neoliberal en todo el planeta”, afirmó. En colación a esto
explicó que “la historia de la deuda externa es parte consustancial
de la historia del proceso de la dependencia económica y la pobreza de
nuestros países”.
Se remitió así a las
causas históricas de la desigualdad de los países de Latinoamérica,
que se encuentran en la esclavitud, en el colonialismo, las guerras e
invasiones. A este respecto Mario Madriz apuntó no obstante que “no
podemos volver al pasado, y hay que actuar por tanto sobre los factores
que perpetúan la pobreza”.
Nicaragua: la situación extrema del segundo país más pobre
Madriz acercó con datos la
situación actual de un país en el 82% de hogares son pobres, el 54%
son de pobreza extrema, sólo el 36% de la población tiene un empleo
formal y en la distribución de la riqueza el 15% de la población toma
el 50% de la riqueza. En
este contexto indicó cómo el país invirtió en capital humano menos
del 2%, en una situación en la que el 63% de los niños y adolescentes
tienen una escolarización tan baja que los condena a desempeñar
trabajos precarios por debajo del umbral de la pobreza. Nicaragua es hoy
un país en el que 30 de cada 100 familias dependen de las remesas que
envían sus familiares emigrantes, con el efecto de que la migración de
trabajadores reduce la fuerza de trabajo mejor capacitada del país.
“Todos estos factores –explicó-
derivan en problemas que afectan al desarrollo agropecuario: atraso
tecnológico, poco acceso al crédito y falta de valor agregado de los
productos”. Además de que la situación se agrava a partir de
septiembre de este año, con los daños humanos y materiales que el
Huracán Félix provocó en la costa atlántica del país y las
tormentas tropicales en el Pacífico.
Orígenes de la pobreza en Nicaragua
Mario Madriz dedicó parte
de su intervención en hacer un recorrido por la historia del país,
para conocer los orígenes de la desigualdad que derivaron de sus políticas.
Recordó así el sometimiento a Estados Unidos con el Presidente
Estrada, los 46 años de dictadura militar a cargo de Somoza (ajustados
a las conveniencias de la política norteamericana) y los aportes de la
Revolución Sandinista de 1978, a través de la reforma agraria y la
alfabetización de la población. Señaló también la Guerra Civil de
los ochenta que costó la vida de 21.000 personas, en una guerra
“financiada por Estados Unidos”. Mario Madriz quiso dar a conocer cómo
a partir de los años 90 un gobierno centrado en en el aspecto económico
ha perpetuado una situación de pobreza injusta y desigual, “al
dictado del BM y del FMI”.
SOS
El presidente de la Fundación
nicaragüense aprovechó su intervención para lanzar un llamamiento de
solidaridad de la comunidad internacional. Explicó cómo para combatir
la pobreza permanente Nicaragua necesita 4.000 millones de dólares para
producir riqueza con desarrollo tecnológico, y para superar la situación
de emergencia provocadas por el huracán y las tormentas tropicales
precisa 400 millones de dólares sólo para alimentos y dejar al país
en la situación que estaba antes del huracán. Resaltó que “en política
económica se necesita revertir la tendencia de los países del Norte a
decidir lo que los del Sur necesitan”.
Cooperación internacional
En materia de cooperación
indicó que la ayuda es mucho menor de lo que Nicaragua necesita, y
apuntó la conveniencia de aumentar los niveles, que han decrecido desde
el 2004. Aún así continuó enfatizando la idea de que Nicaragua no es
un país pobre, es un país marcado por la injusticia, y aprovechó para
lanzar un llamamiento de ayuda para que se involucre la solidaridad del
mundo, teniendo en cuenta que “solidaridad no es dar lo que sobra,
sino compartir lo que se tiene”.
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