Víctimas sin
victimarios
Por Emilio Godoy
MÉXICO, 14/08/2007 (IPS) - "Me torturaron, me
quitaron los zapatos, me golpearon brutalmente, con mucho odio, con
mucha saña", relató Pedro Alvarado, un defensor de derechos
humanos detenido por policías mexicanos.
Alvarado fue una de las víctimas de la represión en
San Salvador Atenco, a unos 15 kilómetros de la capital mexicana,
durante la refriega entre habitantes del poblado y agentes policiales en
mayo de 2006.
Luego de su aprehensión, el activista fue liberado bajo fianza y está
sujeto a un proceso penal por los cargos de ataques a la vía pública y
al sistema de transporte.
Su testimonio pertenece a 12 historias de violaciones de derechos
humanos e impunidad, como la llamada "guerra sucia" de las décadas
de 1970 y 1980 llevada a cabo contra opositores, la represión en el
sureño estado de Oaxaca desde mayo de 2006 y los cientos de casos de
mujeres desaparecidas y asesinadas en la norteña Ciudad Juárez, que
una delegación de Amnistía Internacional (AI) ha recabado durante su
visita a México.
La misión, encabezada por la secretaria general de AI, la bangladesí
Irene Khan, se entrevistó esta semana con miembros de organizaciones de
derechos humanos, visitó Oaxaca y, a partir de este jueves, sesionará
con integrantes del gobierno federal, inclusive el presidente
conservador Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN).
Khan dijo a la prensa que el gobierno de Calderón, que asumió en
diciembre, ha incumplido con su promesa de respetar los derechos humanos,
con la impunidad como telón de fondo. "Es muy triste y
desesperanzador escuchar historias de fallas en el respeto a los
derechos humanos y de la calidad de la justicia", declaró.
En Atenco, las fuerzas de seguridad arrestaron a más de 200 personas,
allanaron casas sin orden judicial, golpearon y ultrajaron a varias
mujeres, según hechos documentados por organizaciones de derechos
humanos.
Un día antes del operativo, los habitantes de Atenco que en 2002 habían
evitado por la fuerza la construcción de un aeropuerto en sus tierras,
chocaron con policías por el desalojo de un grupo de floricultores.
En Oaxaca se mantiene desde mayo del año pasado el enfrentamiento entre
el gobierno estadual de Ulises Ruiz y el magisterio de la región
afiliado a la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), un
paraguas de unas 300 organizaciones locales cuya principal petición es
la renuncia del gobernador, a quien acusan de corrupción y abuso de
poder.
Ese conflicto se tornó muy violento en la segunda mitad de 2006, con
una veintena de personas muertas, la gran mayoría atribuidas a la
represión policial, 370 heridos y 350 detenidos. Al no allanarse el
principal reclamo de los manifestantes, la renuncia o destitución de
Ruiz, las protestas se reiniciaron en junio de este año.
AI presentó el martes un informe sobre esa situación, en el cual
recoge los casos de 18 asesinatos no resueltos, detenciones arbitrarias
y abusos policiales cometidos entre junio de 2006 y abril en Oaxaca, uno
de los estados más pobres de México.
Ruiz, símbolo del ala más conservadora del Partido Revolucionario
Institucional, descalificó el documento bajo el argumento de que fue
elaborado "por consejeros de la APPO".
"Lo que quedó claro en mi visita a Oaxaca, y en la entrevista que
tuve con el gobernador Ulises Ruiz, es que no tiene voluntad política
para hacer frente a las graves violaciones de derechos humanos
registradas en ese estado, muchas de las cuales nosotros las hemos
documentado", destacó Khan.
Un día después de la presencia de la delegación de Amnistía en
Oaxaca, un artefacto que estalló en una tienda departamental en la
capital estadual homónima dejó daños materiales y fue reivindicado
por el Ejército Popular Revolucionario (EPR). Otro fue desactivado en
un banco.
El EPR, surgido en 1996, se adjudicó el 10 de julio el sabotaje a
gasoductos de la empresa estatal Petróleos Mexicanos en los estados de
Jalisco, oeste, y de Querétaro, en el centro del país, en demanda de
la liberación de dos de sus miembros presuntamente desaparecidos en
mayo en Oaxaca.
En las entrevistas de Khan este jueves y el viernes con los secretarios
(ministros) Francisco Ramírez, de Gobernación (Interior), Genaro García,
de Seguridad Pública, y Patricia Espinosa, de Relaciones Exteriores,
"el gobierno de México refrendará su compromiso pleno con la
promoción y protección de los derechos humanos y las libertades
fundamentales de todos los mexicanos", indicó la cancillería en
un comunicado.
La misión de la organización no gubernamental internacional escuchó
también las quejas de parientes de víctimas de la guerra sucia y de la
ola de violencia de género en Ciudad Juárez, donde más de 350 mujeres
han sido asesinadas desde 1993.
"A veces ya no queremos luchar, parece que estamos luchando contra
una pared", dijo a IPS Patricia Cervantes, de la organización no
gubernamental Justicia para Nuestras Hijas, y cuya hija Neyra desapareció
en mayo de 2003 en Chihuahua, estado al que pertenece Ciudad Juárez. Su
cuerpo, con señales de violación, fue hallado en junio de ese año.
El gobierno decidió clausurar la Comisión para Prevenir y Erradicar la
Violencia contra las Mujeres, creada en 2004 para atender los casos de
Cuidad Juárez, donde este año han asesinado a 16 mujeres.
"No hemos tenido acceso a la justicia durante 30 años. Vemos
negada cualquier posibilidad de juicios a los responsables", se
lamentó Alicia de los Ríos, cuya madre del mismo nombre fue detenida
por fuerzas de seguridad en enero de 1978, y nunca reapareció.
En las postrimerías de su gestión, el presidente Vicente Fox
(2000-2006), también del PAN, puso fin a la Fiscalía Especial para
Movimientos Políticos y Sociales del Pasado que él mismo había
establecido en 2001 para investigar los crímenes de la guerra sucia.
Para las organizaciones de derechos humanos, los resultados de la Fiscalía
fueron pobres, pues se hizo cargo de 532 casos que desembocaron en siete
órdenes de captura, pero en ninguna condena.
Uno de los desafíos incumplidos de la Fiscalía era esclarecer las
matanzas del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971, cuando
policías y paramilitares dispararon sobre civiles desarmados, dejando
una cantidad de muertos aún no establecida.
En julio, la Suprema Corte de Justicia dictaminó que esos actos
constituyeron genocidio, pero sin genocidas, pues exculpó a quien fue
sucesivamente secretario de Gobernación y presidente del país durante
aquellos hechos, Luis Echeverría (1970-1976).
"La Fiscalía fracasó, y el tema del pasado está fuera de la
agenda de este gobierno", sostuvo Rupert Knox, investigador sobre México
de AI y parte de la delegación visitante.
Según la Fiscalía, se cometieron 12 matanzas, 120 ejecuciones
extrajudiciales, 800 desapariciones forzadas y 2.000 actos de tortura
contra detenidos, especialmente durante los años 60 y 70.
La semana próxima llegará a México una delegación de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington, liderada por
su presidente, Florentín Meléndez. En su agenda incluirá una visita a
Oaxaca.
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