| Registro de Antonio Medina y Jorge Cerpa estrena la
Ley de Sociedades de Convivencia en México
México, 16/03/2007 (EFE)/(AP Photo/Gregory Bull) - La primera boda
entre dos personas del mismo sexo se celebró hoy en el Distrito Federal (México),
con lo que se estrenó la Ley de Sociedades de Convivencia, que no es
equiparable a un matrimonio ni cambia el estatus civil del contrayente.
La pareja, formada por el periodista Antonio Medina y su novio, Jorge
Cerpa Velázquez -quienes viven juntos desde hace más de cuatro años-,
firmó el acta de enlace en Iztapalapa, al sudeste de la capital mexicana,
al ritmo de la canción "Somos novios", de Armando Manzanero.
Ante un centenar de invitados y asistentes al enlace actuaron como
testigos de honor de la ceremonia el titular de la Comisión de Derechos
Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Emilio Álvarez Icaza, y la
dramaturga Sabina Berman.
La ceremonia, que duró menos de quince minutos, terminó con la pareja
besándose mientras los asistentes prorrumpieron en aplausos y vítores, y
ondearon la bandera con los colores del arcos iris (símbolo gay) mientras
una banda tocó "Bésame mucho", de Consuelo Velázquez.
La nueva Ley de Sociedad de Convivencia, aprobada el pasado 16 de
diciembre, no legaliza los matrimonios entre personas del mismo sexo, sino
que "da reconocimiento legal a hogares establecidos por dos personas
adultas sin discriminación de su forma de vida".
Las uniones no tienen por qué ser exclusivamente uniones gays o
sentimentales. Basta con convivir en un hogar con otra persona con la que
se comparta amistad, responsabilidades o tareas.
También madrinas o padrinos y los ahijados que vivan juntos, ancianos
que juntan su pensión y convivan, o incluso un cura y un sacristán, dos
monjas o simplemente dos amigos que compartan hogar puede consumar este
tipo de uniones para efectos legales.
Entre los derechos que se les otorgan están los alimentarios, los
relacionados con la salud, la vivienda y los sucesorios, que permiten
heredar el patrimonio que se ha construido en el hogar, y los de tutela,
que permiten dar protección al conviviente que enfrente una enfermedad
grave.
Antes de la ceremonia el portavoz de la Arquidiócesis de México, Hugo
Valdemar, dijo a una emisora local que en parroquias, talleres y cursos se
explicará a los seglares que la nueva ley no es equiparable con el
matrimonio.
"A nosotros nos ha preocupado que esta ley sea un primer paso para
equipararlo con el matrimonio que se da entre un hombre y una mujer, el
matrimonio civil y el religioso. No hay manera de equipararlos",
agregó Valdemar.
Su posición contrastó con la de Antonio Medina, uno de los
contrayentes de hoy, quien explicó que con la nueva legislación se
derrumbaba "un muro de discriminación de familias diferentes a la
nuclear y se inicia un proceso de integración".
"Respeto mucho las creencias, pero la Iglesia (católica) no se
tiene que meter en la cama de nadie", dijo Medina.
Su pareja, Jorge Cerpa, se presentó ante los medios no como activista
sino como "un ciudadano más" que se dijo "emocionado"
por ser parte de un "proceso histórico" que beneficia a la
comunidad gay y a otros grupos sociales.
Dedicó el enlace "a todos los hombres gays que perdieron al ser
amado y no tuvieron el derecho a asistirles o a heredar", y "a
las nuevas generaciones de hombres y mujeres gays que se encuentran con un
ámbito legal más amplio".
Una vez terminó la boda, la artista Sabina Berman señaló que con el
beso que se dio la pareja se cerraron "30 siglos de intolerancia".
Por otra parte, el representante del Colectivo Lésbico, Gay y
Transgénero (LGBT), Jaime López, dijo a Efe que la ley representa un
paso en el desarrollo de la civilización mexicana, porque reconoce al
fin, en un ordenamiento jurídico, las relaciones homosexuales.
"Esto nos hace un país y una sociedad más justa que camina hacia
la igualdad de los derechos de todos sus integrantes", afirmó.
Confió en que, con la entrada en vigor de la ley, se "hagan
visibles" este tipo de parejas y así logren "revertir los
efectos negativos que el estigma, la discriminación y la homofobia que se
provoca en la sociedad".
López Vela dijo que, según un pre-registro realizado en el Zócalo el
pasado 14 de febrero, hay unas 500 parejas esperando formalizar su
relación.
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