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El metro, una
bomba de tiempo
*Saúl E Beltrán
Leyva
No está muy lejano el día, ni es
muy remota la posibilidad, desafortunadamente, de que un mal día de éstos,
los mexicanos nos desayunemos con la infausta noticia de algún accidente
de dimensiones mayúsculas en alguna de las líneas del Metro de la Cd. de
México. Esto puede ocurrir el día menos pensado, si antes no se realizan
acciones verdaderamente enérgicas para suplir las gravísimas
deficiencias, que desde hace 10 años viene acumulando el Sistema de
Transporte Público Metro, a ciencia y paciencia de los “gobiernos”
perredistas en turno, quienes han demostrado así, con una claridad
meridiana, una incapacidad verdaderamente alarmante para gobernar y
ocuparse de obras y servicios de
gran impacto social, en provecho de quienes
vivimos y trabajamos en esta gran Metrópoli.
Para fundamentar tan temerarios
presagios, me permito ofrecer algunos datos muy sencillos, pero muy
reveladores e interesantes que, espero, no aburran al amable y despistado
lector de estas líneas.
De acuerdo con los datos históricos
que el propio Gobierno del Distrito Federal aporta, resulta que las 11 líneas
con que actualmente cuenta el Metro, se han construido en 6 etapas, la
primera de las cuales va de 1967 a 1968 (línea Uno, etc); la segunda va
de 1977 a 1982; la tercera de 1983 a 1985; la cuarta de 1985 a 1987; la
quinta, de 1988 a 1994 y, finalmente la sexta etapa (Buena Vista- Cd.
Azteca, etc) dio principio en 1994 y concluyó, (fijarse bien en esta
fecha) en 1997, justamente el año que el PRI pierde el gobierno de la capital, para
dejarlo en manos del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, quien toma posesión de
su cargo en diciembre de 1997. Desde esa fecha, los perredistas de mayor
renombre que “gobernaron” el Distrito Federal, y que amenazan con
gobernar la nación y, por tanto, a ocuparse de las comunicaciones y
transportes del país entero, no han sido capaces de agregarle
absolutamente nada nuevo al Metro capitalino, como diría Clavillazo,
“ni una meeeendiga línea”.
“En diciembre de 1997, el
gobierno del Distrito Federal (encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas)
recibió 178 km de Red de Metro en operación, y en proceso la línea
“B” (Buena Vista-Ecatepec) que tenía ya un avance global del 49”.
Así lo informa, textualmente, la Dirección de Comunicación Social del
Sistema Metro, en alguna de sus publicaciones. ¿Qué significa esto?
Entre otras cosas demuestra de manera irrefutable que durante los últimos
10 años, los gobiernos perredistas de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario
Robles, López Obrador y Alejandro Encinas (es muy pronto para evaluar a
Marcelo Ebrard), no han hecho absolutamente nada para mejorar y ampliar la
red ferroviaria y el número de trenes que heredaron de los gobiernos priístas
que les antecedieron. Dígase lo que se diga, los priístas sí fueron
capaces de construir uno de los Sistemas de Transporte Público más
modernos y eficientes del mundo, que moviliza diariamente 4.5 millones de
personas en sus 11 líneas, solamente superado por el de Tokio, Nueva York
y París.
De acuerdo con los datos
históricos indicados arriba, en un lapso de 10 años, como los que
lleva el PRD en el gobierno de la ciudad, los priístas ya habían
construido y puesto en operación, la mitad de lo que hoy existe. La
tercera y la cuarta etapas, con todas sus líneas, se iniciaron y se
concluyeron en lapsos de tres años, respectivamente; la sexta etapa se
concluyó en cuatro, y estos señores que dicen que se las comen de la
lumbre, insisto, no han hecho nada digno de destacarse, como no sea,
agravar aun más el estado en que se encuentra la ya de por sí obsoleta e
insuficiente infraestructura del sistema de transporte en cuestión. No
hace falta ser Antropólogo Social, o trabajar en el INEGI, para darse
cuenta que, si bien el metro no creció en los últimos 10 años, la
población de la zona metropolitana sí se ha incrementado en varios
millones de habitantes en el mismo lapso de tiempo y con ello la cantidad
de usuarios, por lo que el Metro cada vez se va empequeñeciendo más ante
el incesante crecimiento demográfico.
Esto último, precisamente, genera
una de las deficiencias más graves del Metro, y de las que representan un
mayor peligro, pues el hacinamiento, el tumulto, la violencia, las riñas
entre pasajeros, las vejaciones que a diario vivimos los usuarios se
multiplica, aumentando con ello el riesgo, sobre todo en las “horas pico”,
de un tumulto, una estampida, un corto
circuito, un incensio o una colisión, en alguno de sus puntos y momentos
de mayor concentración.
Pero, por si todo esto fuera poco
para demostrar el total desinterés y la absoluta incapacidad de los
gobiernos perredistas de la Cd. De México, permítame el amable lector
reproducir a continuación las siguientes citas textuales de El
Independiente, órgano informativo del Sindicato Nacional de Trabajadores
del Sistema de Transporte Colectivo, fechadas el 16 de febrero de 2004,
que hablan más que mil palabras.
“El gobierno de la ciudad de México
utiliza material de desecho y refacciones usadas, muchas de ellas sacadas
de la franja de desechos y basura de Zaragoza, para la reparación y
mantenimiento del los trenes del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC).
Las piezas, que son reacondicionadas con soldadura y pegamento, son básicas
para el funcionamiento de los motores y el frenado de los carros...
los trabajadores arman una refacción con cuatro pedazos de un mismo
material, que posteriormente instalan en la transmisión de los carros...
los trabajadores pegan piezas
especiales con resistol 5000...” Trabajadores sindicalizados aseguraron
que “380 motores se quemaron en 2003 a causa de la utilización de carbón
conductor de desecho, que sacan de los basureros de Zaragoza” Agregan
una larga lista de refacciones inexistentes, cuya carencia propicia que 18
trenes están parados en calidad de ”piezas de deshuezadero”, y 14
trenes más han dejado de circular por falta de mantenimiento mayor. Con
respecto al mantenimiento mayor
de trenes, el entonces Director de
Operación, Ing. Pedro Antonio de Anda Tenorio, expone que “el
cumplimiento del mantenimiento mayor disminuyó de 68% en 2002, a 60% en
2003, por falta de suministro de refacciones, con calidad, cantidad y
oportunidad requeridas para los procesos de producción, no obstante que
se han solicitado con la debida oportunidad”.
De todo lo anterior se desprende,
entonces, que no es ninguna exageración tremendista de mi parte, afirmar
que los usuarios del Metro viajamos, literalmente, sentados en un barril
de pólvora, que es en lo que han convertido los irresponsables gobiernos
perredistas al Metro de la Cd. de México. El Jefe de Gobierno, Marcelo
Ebrard, lanzó ya por ahí un tibio anuncio acerca de la posibilidad de
construír, como dijera Clavillazo, “una meeeendiga línea”, lo cual
no está del todo mal, pero no menciona
ninguna medida de emergencia para aplicarse en lo inmediato, en los
focos rojos ya detectados. Aun estamos a tiempo de evitar una tragedia de
grandes proporciones, pero se debe actuar de inmediato.
*Delegado
en el Edomex de la APN
Humanista
Demócrata “José Ma Luis
Mora”,
e
integrante de su Comité Ejecutivo Nacional
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