Los Angeles, AP/Greg Risling, 12 de enero (Traducción al castellano © Enkidu):
Mike Buday no está casado con su apellido. De hecho, él y su
prometida decidieron antes de la boda que él tomaría el apellido
de ella. Perol Buday fue sorprendido cuando supo que él no podía
simplemente convertirse en Mike Bijon, cuando se casaron en 2005.
Como sucede en la mayoría de los estados, donde se requiere algún
papeleo burocrático, mucho más allá de lo que una mujer pasar
cuando desea cambiar su apellido al casarse.
En lugar de completar el proceso caro y muy largo, Buday y su esposa,
Diana Bijon, se unieron al grupo
American
Civil Liberties Union -ACLU- [Union
Estadounidense por las Libertades Civiles] e iniciaron una demanda
legal por discriminación contra el estado de California. Ellos
claman que las dificultades que enfrenta un esposo al buscar el
cambio de apellido, viola la cláusula de igual protección ante la
ley [equal protection clause] de la 14° Enmienda.
"Diana y yo tenemos sentimientos muy fuertes respecto a la
igualdad de género tanto para hombres como para mujeres," dijo
Buday. "Creo que lo más importantes en todo esto es traer un
nuevo nivel de concientización."
Mark Rosenbaum, Director Legal de ACLU en el Sur de California,
dijo que es la primera demanda legal federal en su tipo en el país.
"Es una solicitud de matrimonio perfecta para el siglo XVII.
Pertenecen al mismo bote de basura como el concepto de la dote",
dijo Rosenbaum.
Sólo seis estados —Georgia, Hawaii, Iowa, Massachusetts, Nueva
York y Dakota del Norte— cuentan con estatutos que establecen
procesos iguales para el cambio de apellido para hombres y mujeres
cuando contraen matrimonio. En California y otros estados, los hombres
no pueden escoger un apellido diferente al momento en que llenan la
licencia de matrimonio.
En California, un hombre que desea tomar el apellido de su esposa
debe llenar una solicitud, pagar más de $300 dólares, publicar un
edicto público durante semanas en un diario local y luego presentarse
ante un juez.
Debido al caso de Buday, un legislador del estado de California ha
presentado una iniciativa de ley para colocar un espacio en el formato
de la licencia de matrimonio para que cualquiera de los contrayentes
cambie sus apellidos.
La Oficina de Censos [Census
Bureau] no cuenta con cifras acerca de cuántos
hombres estadounidenses están adoptando el apellido de su esposa.
Pero es claro que esto sucede más y más. En el Condado de Milwaukee,
Wisconsin, el Empleado [Clerk] Mark Ryan estimó que uno en cada 100
esposos, en los matrimonios que suceden ahí, adoptan el apellido de
la esposa.
Bijon, de 28 años de edad, se acercó a Buday con la idea cuando
estaban en el noviasgo. Ella no tiene hermanos pero quería prolongar
el apellido de la familia. Buday, un desarrollista de publicidad
interactiva, de 29 años de edad, está distanciado de su propio padre
y no estaba tan atado a su propio apellido.
"Supe de inmediato que era muy importante para ella o no lo
habría mencionado," dijo Buday.
En una ocasión, la pareja intentó que el Departamento de Vehículos
Automotores [Department of Motor Vehicles] cambiase uno de los
apellidos. Pero Buday señaló que una mujer le dijo tras el mostrador:
"Los hombres justamente no hacen ese tipo de cosas"
["Men just don't do that type of thing"].
Las parejas que desean escribir con guión [hyphenate] o combinar
sus apellidos también deben pasar los procedimientos largos de las
cortes en California. Uno de los ejemplos más notables fue el Alcalde
de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, quien fue a la Corte para
fusionar su apellido, Villar, con el de su esposa, Raigosa, cuando se
casaron en 1987.
La legislación que da a las mujeres una elección fácil de
apellido fue resultado, en gran medida, del movimiento feminista. Un
estudio de la Universidad de Harvard, realizado en 2004, descubrió
que el número de mujeres universitarias [college-educated women] que
mantuvo sus apellidos después del matrimonio aumentó de un 3 por
ciento en 1975 a casi 20 por ciento en 2001.