| Historia de la llegada al poder de una travesti
Por primera vez en Colombia una travesti es elegida en la junta
directiva de un partido político de izquierda
Por Manuel Antonio Velandia Mora
BOGOTA, 14/01/2007 (Revista Semana): William Enrique Navarro San Juan
se describe a sí misma como una ella, un hombre homosexual, travesti y
persona en ejercio de la prostitucion . Le gusta pensarse y que la llamen
Diana. No se asume una trabajadora sexual porque considera que en este
país no puede serlo, ya que las de su profesión no tienen el
reconocimiento y el estatus que otorga todos los derechos de los que goza
un trabajador que con menos esfuerzo vende su cerebro o está en otro
campo laboral.
Foto: Revista Semana |
Diana es miembro del Polo Democrático Alternativo aun cuando para
inscribirse como tal debiera llamarse William Enrique, ya que por no
haberse operado y ser reconocida como "femenina" en su documento
de identidad, cada día, al leerlo, se sienta estigmatizada y vulnerada
porque el Estado ha querido negarle la posibilidad de ser lo que realmente
está siendo. Es una líder activa del Polo de Rosa, el sector Lgbt de
dicho partido.
Su liderazgo se inició muy temprano cuando siendo estudiante en el
Instituto La Salle de Barranquilla se asumiera homosexual y algo femenina.
Precisamente por vestir una prenda diseñada por ella misma uno de sus
maestros, llamado Ángel de la Hoz, fue el primer "demonio" que
la presionara para que fuera "todo un varón"y la separara
socialmente del grupo de sus compañeros de estudio, quienes nunca la
rechazaron,
Ella es una travesti, así prefiere denominarse, pero en la lucha
política en una transgenerísta, ha aceptado dicha denominación a
regañadientes porque es el término aprobado en el sector Lgbt y porque
es el "políticamente correcto". Reconoce que el trabajo
político en estos temas es incipiente, que éste debe evolucionar y de
ahí su decisión de, con sus compañeros de la ONG Conspira, hacerse
participante activa en el Polo.
Se niega a hacer la política tradicional del manzanillismo y la
sonrisa fingida, no desea "lamerle la suela del zapato a ningún
líder político" y menos aun, aceptar la doble moral que algunos le
piden cuando le exigen ser "menos evidente". Prefiere ser
auténtica, nunca negarse ni negar lo que es, lo que le interesa y de lo
que vive.
Precisamente por ser persona en ejercio de la prostitución y travesti
se inicia su reconocimiento social y político. Lo logra siendo líder de
las personas en el ejercicio de la prostitución y participando
activamente en la decisión de la construcción de las "zona de alto
impacto" del barrio Santa Fe, en Bogotá. De allí pasa a la Mesa
Lgbt de Bogotá y posteriormente al Polo de Rosa.
Para Diana, estar en un grupo político tiene ganancias: puede hacer
presencia; demostrar que las travestis no solo deben ser reconocidas por
ser prostitutas, peluqueras o artistas sino seres con múltiples
cualidades y posibilidades, ciudadanos, sujetos de derechos y seres
políticos. Quiere que los suyos sean aceptados como un sector social con
plenitud de derechos y posibilidades, que a ella se le reconozca su
trabajo con uno de los sectores más estigmatizados, el de las prostitutas
y prostitutos, como un trabajo igualmente político que el de otros
lideres trabajando en otros temas, pero además, exige que se dé una
participación mucho más activa a la minoría más minoritaria, la de los
y las tras.
Le gusta trabajar con Gaviria porque reconoce en él el respeto activo,
su capacidad por validar la diferencia y la aceptación de todas las
diversidades. Prefiere transformar todas sus diferencias en ventajas y dar
un sentido a todas las coyunturas internacionales y nacionales como las
políticas en algunas ciudades para los sectores Lgbt o la discusión del
proyecto de ley sobre las parejas del mismo sexo.
En la junta directiva del Polo Democrático Alternativo es igualmente
la minoría más minoritaria, es la única travesti dentro de las ocho
personas que en representación de los y las Lgbt de todos los nodos del
país fueron elegidos democráticamente para dicho cargo. Lo suyo no debe
reconocerse como una acción afirmativa de los excluidos y las excluidas
sino como una necesidad vital en un partido en cuyo nombre se recalca la
alternatividad.
Para contactar a Diana Navarro en Colombia : 311 46 99 3 69
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