Las mujeres y los niños
primero
Por Marty Logan
KATMANDÚ, 12/01/2007 (IPS) - Representantes de la
ONU comenzarán la semana próxima a registrar las armas y a ex
combatientes maoístas en campamentos de Nepal. Mientras, activistas
humanitarios piden que las necesidades de mujeres y niños del lugar no
sean pasadas por alto.
A los 35 integrantes del grupo proyectado de casi 200
efectivos de la misión de paz de la ONU (Organización de las Naciones
Unidas) se le unirán 111 ex soldados ghurkas, nepaleses que formaron
parte de los ejércitos británico o indio. Estos últimos se desempeñarán
hasta que llegue el contingente completo de los también llamados cascos
azules, este verano boreal.
El control sigue al acuerdo de paz firmado entre el gobierno de Nepal y
los rebeldes en noviembre. Ese documento puso fin a meses de negociaciones
entre los partidos políticos dominantes y el Partido Comunista de Nepal (maoísta),
que se asociaron para derrocar al rey Gyanendra en el levantamiento
popular de abril, que duró 19 días.
Gyanendra había dado un golpe de Estado el 1 de febrero de 2005.
Además de controlar las armas y los ejércitos, la ONU también acordó
evaluar la situación del país en materia de derechos humanos y ayudar a
preparar elecciones para conformar la Asamblea Constituyente, previstas
para junio.
Siete campamentos principales y otros 21 satélites son instalados para
albergar a aproximadamente 15.000 combatientes de la insurgencia maoísta
de la guerra civil, que se extendió por una década y dejó 14.000
personas muertas y desplazó de sus hogares a decenas de miles de aldeanos.
El ejército nepalés asignará un número correspondiente de soldados y
sus armas a barracas durante un periodo de transición que se espera
termine luego que la Asamblea que resulte elegida elabore un texto
constitucional para ser ratificado.
Se prevé que una Constitución provisoria sea aprobada por la Cámara de
Representantes el próximo lunes, el mismo día en que 73 maoístas asumirán
sus escaños en el gobierno interino que estará en funciones hasta los
comicios de junio.
También ese día, los observadores comenzarán a registrar las armas en
los campamentos. Un grupo inicial inspecciona algunos de esos
acantonamientos esta semana.
"Les dijimos al gobierno y a la ONU que los observadores necesitan un
entrenamiento básico en materia de derechos del niño y desarrollo
infantil básico", declaró el activista Gauri Pradhan, presidente de
Child Workers in Nepal Concerned Centre (Centro comprometido con los niños
trabajadores en Nepal).
El Centro es parte de una coalición de organizaciones, como Save the
Children (Salven a los niños) y oficinas locales del Fondo de las
Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y de la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que
inspeccionaron los campamentos en los últimos días, al margen de las
tareas de la ONU.
"Ciertamente hemos observado la presencia de niños combatientes",
dijo Pradhan en una entrevista telefónica con IPS.
"No hay suficientes instalaciones para ellos, y no hay una atención
infantil adecuada. También hay niños y niñas que alegan no haber
integrado la fuerza de combate, aunque dicen estar asociados a ella
haciendo otros tipos de tareas, como juntar leña o trabajar en la cocina.
Pero nuestros observadores obtuvieron información" en cuanto a que
eran parte.
Previo a la instalación de los campamentos en noviembre, hubo muchos
informes de que cuadros maoístas secuestraban jóvenes, entre ellos
menores, para los campamentos. Se dijo que los rebeldes querían aumentar
sus filas para que el gobierno les diera más beneficios. Pero los líderes
rebeldes negaron esa acusación.
Activistas que visitaron el campamento en una misión de inspección
separada en diciembre también dijeron no haber visto a ningún menor que
pareciera ser soldado. En general, las condiciones eran muy pobres, señaló
el líder de la sociedad civil Padma Ratna Tuladhar.
"No había agua potable o electricidad, las carreteras no eran muy
buenas, incluso los alimentos no eran satisfactorios", dijo a IPS. En
un campamento, los maoístas durmieron en tiendas que eran "sofocantemente
calurosas" de día y que filtraban agua por las noches, agregó.
Cientos de ex rebeldes, entre ellos mujeres embarazadas, se enfermaron
poco después de instalados los campamentos, a comienzos del invierno
boreal. Las existencias iniciales de medicinas se agotaron rápidamente.
"En un campamento, las mujeres informaban que, si bien había
analfabetas entre ellas, otras habían estudiado hasta cuarto grado, así
que debería haber algunas escuelas", agregó Tuladhar.
"El gobierno, los maoístas y la comunidad internacional deberían
decidir qué clase de campamentos deberían tener", opinó,
sugiriendo que los ex rebeldes podrían estar allí hasta dos años.
"Sería imposible permanecer todo ese tiempo bajo las condiciones
actuales", agregó Tuladhar.
El principal funcionario de la ONU para Nepal, Matthew Kahane, urgió
recientemente al gobierno y a los insurgentes a integrar mujeres en la
planificación de los campamentos.
"Nos gustaría subrayar la preocupación de que las necesidades de
las mujeres que son ex combatientes, partidarias y dependientes sean
tomadas en cuenta. Ningún plan de transición para Nepal será efectivo
sin la inclusión de mujeres y adolescentes en el diseño, concreción y
evaluación de los planes relativos a acantonamientos y reinserción",
indicó en declaración escrita.
La preocupación del Child Workers in Nepal Concerned Centre "no es
solamente exponer la realidad, sino también hacer un seguimiento de la
reintegración", dijo Pradhan.
Durante tres años, la organización ha estado trabajando con niños de
Nepal occidental que quedaron huérfanos por el conflicto.
"Nuestras mayores preocupaciones son el asesoramiento psicosocial, la
atención a la primera infancia y sacar a los niños de los campamentos",
agregó.
Según el Centro, durante el conflicto de 10 años fueron asesinados 419
niños (295 varones y 124 niñas) y heridos físicamente 454 (272 niños,
128 niñas y 54 no se sabe).
También, 29.244 niños y sus profesores fueron reclutados por la
guerrilla con fines de "entrenamiento educativo popular",
mientras que 230 niños fueron arrestados por fuerzas de seguridad
estatales. |