| Polémica en Pakistán por película repasa brecha
entre radicales y moderados
Lahore (Pakistán), 5 sep (EFE).- En Pakistán, un país dividido por
la política, la economía y los conflictos armados, una película -'Khuda
kai Liye' (En el nombre de Dios)- ha trazado una nueva línea de fricción
al retratar la brecha entre el Islam liberal y el integrismo.
Desde su estreno el pasado 20 de julio, 'Khuda Kai Liye' ha suscitado
una fuerte polémica por su visión sobre el Islam, hasta el punto de que
las corrientes islámicas integristas llegaron a amenazar con perpetrar
atentados suicidas, pero sin que llegaran a efectuarse.
'La película va contra las normas islámicas y va a ser estrenada sin
aprobación previa de un comité censor. No lo permitiremos', dijo pocos
días antes de morir en una operación del Ejército contra radicales, el
subdirector de la Mezquita Roja de Islamabad, Abdul Rashid Ghazi.
Sin censuras, KKL -como el público conoce ya al película- ha llenado
de espectadores los cines paquistaníes, que tienen la esperanza de que el
éxito sirva para revivir la convaleciente industria cinematográfica de
Pakistán, tras décadas de lucha por mantenerse a flote.
Pero, aparte del éxito en taquilla, el filme ha servido para captar no
sólo el choque que vive la propia sociedad paquistaní entre el Islam
radical y el moderado, sino también las sospechas que Pakistán despierta
en occidente desde los atentados contra las Torres Gemelas.
La película recoge la historia de dos músicos hermanos: el mayor
proyecta viajar a Estados Unidos para proseguir sus estudios, mientras que
el menor abandona su pasión musical, se deja barba y cae bajo la
influencia de un clérigo radical.
Ambos reciben la visita de su prima Maryam, residente en Londres, que
se dispone a casarse con su novio inglés pese a la resistencia de su
padre.
En pleno baile de las peripecias típicas de Lollywood -como se conoce
al cine paquistaní, por influencia de su 'gemelo' indio, Bollywood-, el
hermano mayor, Mansur, es detenido y torturado en EEUU tras la paranoia
que sigue a la caída de las Torres Gemelas, mientras la prima es obligada
a casarse con el hermano integrista.
Sin embargo, la joven anglo-paquistaní reacciona y lleva su caso a la
justicia, donde ambos modos de ver el mundo, el Islam reaccionario y el
liberal, chocan sobre el destino de Maryam.
En el juicio, un viejo profesor musulmán rebate los argumentos
fundamentalistas, debatiendo si el Islam proscribe la música -en el
Pakistán real, los fundamentalistas están llevando a cabo una campaña
de atentados contra tiendas de discos- o la moda.
'El Islam es para gente de todos los continentes. También para Alaska
o Islandia, así que, ¿cómo puede Dios insistir en que la gente lleve un
'shalwar' (una blusa típica del subcontinente indio) en lugar de
vaqueros?', se pregunta.
Esas palabras del viejo profesor tienen un efecto inmediato en el
hermano menor, quien abjura de su integrismo y recibe una brutal paliza de
sus antiguos amigos, hasta el punto de que queda convertido en vegetal y
se une en su destino a Mansur, neurótico por las torturas recibidas en
EEUU.
La línea que traza 'Khuda Kai Liye' por los problemas de la sociedad
paquistaní queda así retratada en la vida de los dos hermanos que siguen
dos corrientes -casi opuestas- del Islam, y terminan, cada cual a su
manera, como víctimas.
A juzgar por la reacción del público, la película se ha ganado el
favor de los paquistaníes, aunque, como opina el actor televisivo Rahat
Kazmi, 'Khuda Kai Liye' puede hacer aún más hondo el cisma que existe
entre los paquistaníes liberales y los fundamentalistas.
'¿Qué relación tengo con Bin Laden? ¡No lo sé! A lo mejor es gay y
le gusto', dice en la cinta el viejo profesor, antes de proclamar que los
padres de la patria paquistaní, al contrario que los fundamentalistas, no
llevaban barba.
En los cines de Islamabad y Lahore, muchos paquistaníes concuerdan con
que el Islam no tiene uniforme y aplauden al final de la película, pero,
mientras, hay otro Pakistán que pide su prohibición.
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