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Nueva
temporada de la obra El Codex
Romanoff en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón
La Coordinación de Difusión
Cultural/UNAM a través de la Dirección de Teatro y la Dirección General
de Vinculación Cultural/CONACULTA anuncian el reinicio de temporada el 10
de febrero, de la obra
El Codex Romanoff de Estela Leñero, bajo la dirección de Lorena
Maza, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario
(Insurgentes Sur 3000). Funciones: sábados y domingos/12:30 hrs. El costo
del boleto es de $100.00, con descuento del 50% para estudiantes y
trabajadores de la UNAM, con credencial vigente.
Estela Leñero escritora y
dramaturga mexicana, quien se ha destacado dentro del ámbito periodístico
y teatral, con más de quince obras publicadas y llevadas a escena. En
esta ocasión junto con Lorena Maza, directora de gran trayectoria en el
teatro, nos presentan una puesta en escena que nos dejará con un buen
sabor de boca, El Codex Romanoff.
El Codex Romanoff
es una deliciosa y sabrosa comedia que se desarrolla, a mediados del siglo
XIX, en cinco cocinas: dos conventuales, otra de un monasterio, una de un
dispensario y la última de un barco, en donde las recetas casi secretas
se preparaban con gran cuidado y esmero, prohibiéndoles a las cocineras
probar sus propios guisos.
El núcleo de esta puesta en escena
se asienta en la cocina barroca, donde los sentidos del gusto y el olfato
celebran una ceremonia desbordante que rinden homenaje a la cocina de
Leonardo Da Vinci y a las recetas de Sor Juana Inés de la Cruz.
Personajes que están presentes dentro de esta puesta en escena: Da Vinci
abre la obra y Sor Juana la cierra. Como símbolos de estos grandes espíritus,
genios renacentistas que cocinaban y usaban la cocina como un gran
laboratorio en el que desbordaban gran creatividad.
El
Codex Romanoff presenta por un lado la vida
secreta de los conventos, es decir, la vida interior, la vida secreta
ligada a la comida, a la sensualidad que ejercía la exaltación de los
sentidos y por otro lado veremos a dos monjas jóvenes del Siglo XIX, que
vivían en ese encierro, buscando un poco de libertad, a través de una
serie de impulsos y sentimientos interiores por medio de la cocina. Los
conventos eran centros de cultura, educación y laboratorios culinarios en
donde las monjas, creaban y elaboraban verdaderas obras de arte.
A través de esta puesta en escena
veremos cómo la cocina es un pretexto para hablar de un sistema represivo
y consolador que se ejercía en los conventos, ya que ellos representaban
la hegemonía del poder educativo.
Lo que realmente se está cocinando
en El
Codex Romanoff es la historia -señala Lorena Maza- de esas dos
monjas jóvenes, Aurora y Pilar, que están buscando una libertad interior
y una expansión interior. El Codex Romanoff nos invita a descubrir la vida secreta y
sensual de una realidad oculta que se filtra a través de la comida, de la
creación de platillos suculentos que alimentan el cuerpo y el alma, los
cuales nos lleva al éxtasis. Entre el deseo y el recogimiento, las
privaciones y la fantasía, la gula y la templanza, la abstinencia y el
ayuno que incitaban la fantasía culinaria desbordada de sensualidad.
El elenco artístico que participa
en este montaje son, en orden de aparición: Evangelina Sosa, Renata
Ramos, Catarina Mesinas, Norma Angélica, Andrés Zuno, Erando González y
Martín Altomaro. Ellos serán los responsables de mantenernos cautivados
por casi dos horas, con El
Codex Romanoff.
El equipo de creativos lo integran:
Sergio Villegas en el diseño de escenografía e iluminación; Eloise
Kazan en el diseño de vestuario y maquillaje; Erando González en la
musicalización; Catarina Mesinas, asistente de dirección; y Mariana Sánchez,
asistente de Escenografía e Iluminación.
El
Codex Romanoff de Estela Leñero, bajo la
dirección de Lorena Maza, inicia temporada el sábado 10 de febrero, en
el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario (Insurgentes
Sur 3000). Con funciones: Sábados y domingos a las 12:30. Admisión:
$100.00
Breve
reflexión sobre El codex Romanoff
Por
Estela Leñero
No
se necesita ir muy lejos para viajar hasta los confines del mundo en busca
de una libertad interior. La búsqueda de los personajes está en su
imaginación, con la que colman, su anhelo de plenitud.
Los
placeres del gusto, como una metáfora del placer, nos lleva a intuir en
el microcosmos de un convento, la jerarquía, la represión, el control de
la autoridad. No es el tema de la obra, simplemente el contexto donde se
da el ímpetu de dos mujeres que aspiran conocer, sinceramente, su
verdadera vocación; para ellas, la religiosa, en el mundo exterior tiene
que ver con el sentido de la vida, la entrega, el compromiso.
El viaje parece ser el eje de la
obra, recorridos en un mapa que azarosamente se trazan, caminos que no se
encuentran, secretos a voces que a manera de comedia muestran el doble
lenguaje donde se dice entre dientes lo que no se dice, se intuye, se
deduce, se subvierte desde dentro la convención. Hecho que no sólo se
encuentra en el contenido, sino precisamente está en la propuesta dramatúrgica
y escénica de la obra.
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