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Las niñas se visten de rosa...

Las niñas se visten de rosa, juegan a las muñecas y en su rostro
siempre hay una expresión de ternura; los niños juegan al fútbol, sus
bolsillos están llenos de bichos y en su sonrisa se esconde la última
picardía
¿Será que estas imágenes de niña y niño se siguen manejando? O
¿Han cambiado conforme a la evolución del cambio de roles en la familia?
La respuesta a estos interrogantes está en los factores de tipo social
que obligaron a que se transformará la estructura familiar, entre ellos
están: la urbanización creciente de los años sesenta y la posterior
vinculación de la mujer al sector laboral, entre otros
Estos cambios afectaron las relaciones al interior de la familia; las
mujeres y los hombres asumieron nuevos roles y transformaron lentamente la
forma de administrar la autoridad que antes estaba centrada en el varón,
Antes teníamos unos estereotipos en los que la madre cuidaba la vida
cotidiana, el cuerpo de los niños, su alimentación, su bienestar, su
afecto y el padre era el orden, la norma, el límite, el castigo.
El papel del hombre en la familia también se ha transformado, está
dejando de ser la encarnación de la autoridad y el poder económico y
cobra importancia en la crianza de sus hijos. Igualmente, la mujer aunque
ha ganado independencia y autonomía, se sigue asumiendo como la
responsable principal del hogar y de la crianza de los hijos, "las
mujeres están muy apegadas a ese rol tradicional y les da un poco de
dificulta ceder espacio para que el hombre pueda entrar a ejercer algunas
de esas labores, pero lógicamente en la pareja y en relación de familia
la responsabilidad y los roles tendrían que ser asumidos por ambos".
(Restrepo, 1991).
Entonces se están desdibujando poco a poco los modelos tradicionales
de maternidades y paternidades; La mujer ya no es aquel ser aferrado a su
hogar ni el padre es el policía que representa la autoridad, estos
cambios de roles implican también transformaciones en las relaciones al
interior de la familia."Los valores con la modernización van
cambiando, ya el individuo es un sujeto, cada miembro de la familia deja
de ser simplemente funcional para los demás, cada miembro de la familia
tiene intereses y deseos validos. Los hijos no son lo que los padres
quieren que sean, o la prolongación de los padres, sino que tienen
proyectos propios". (Sureiman, 1998).
Esta lentitud en los cambios de las relaciones de género al interior
de la familia también se refleja en la crianza. El proceso de
socialización de niñas y niños aún se realiza de acuerdo a parámetros
tradicionales en los que las niñas representan la obediencia y la
sumisión y los niños el poder y la agresividad."Los niños son
criados para ser independientes, porque se les educa para que salgan al
campo laboral, al trabajo, mientras que las niñas todavía tienen esa
idea de la crianza centrada en la cuestión de lo doméstico, de lo
familiar y entonces ahí eso hace que el desarrollo de la identidad del
niño y de la niña sea muy diferente". (Restrepo, 1991).
Este proceso de socialización tradicional también está muy
relacionado con la interiorización de las reglas y de las normas, "las
niñas culturalmente son llevadas a juegos más hacia dentro y tienen una
relación a la norma de mayor peso, es decir, las niñas son más
obedientes frente a las normas desde los juegos. En cambio, en los juegos
los hombres son mucho más flexibles con la norma, juegan más
colectivamente, aprenden más la relación entre pares, si alguno se salta
una norma, generalmente hay una discusión o aplicación de la fuerza".
De acuerdo con nuestras niñas y niños estarían creciendo aún con
concepciones tradicionalistas del papel de las mujeres y los hombres,
visión en la cual las relaciones familiares se establecerían de acuerdo
a patrones de tipo autoritario. Suremain propone construir roles en la
familia que no se fundamenten en la jerarquía sino en la equidad e
igualdad entre todos los miembros. Restrepo, 1991, establece que la
construcción de la equidad en la familia debería comenzar por la no -
discriminación, según ella eso se lograría si, los roles no son
adscritos de manera jerarquizada, roles en los que cada elemento de la
familia se reapropie un poco de lo doméstico, hay que buscar una
complementariedad de caracteres, de iniciativas pero sin jerarquías y sin
que sea adscrito totalmente el uno en lo doméstico, el otro en lo
público o en el poder económico".
Entonces se podría afirmar que aunque hay cambios en la forma de
asumir al ser masculino o femenino al interior de la familia, estas
transformaciones toman tiempo por ser un cambio de tipo cultural y nuestra
sociedad sigue apegada a patrones tradicionalistas, poco esas divisiones
de trabajo rígidas entre el mundo de la mujer y del hombre se hacen
difusas y el cambio se va gestando.
Esta usted dispuesto o dispuesta a modificar roles en favor de la
apertura, la plenitud y la libertad?
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