| Comediante hispana vuelve a la vida
NUEVA YORK, 27/04/2006 (AP) - Marga Gómez pasó la mayor parte de su
infancia tratando de llamar la atención de sus padres con sus gafas
oscuras y sus sonrisas melifluas.
Willy Chevalier y Margarita (al igual que Madonna le bastaba un solo
nombre) fueron dos de las mayores estrellas del teatro hispano en el
sector Washington Heights de Nueva York en las décadas del 50 y el 60.
Gómez creció a la sombra de sus padres, más como su simpatizante
más ardorosa que como hija. Los vecinos la cuidaban y ella creció
imaginando que no había nada mejor en el mundo que los aplausos.
Luego halló un modo de llamar realmente la atención de sus padres: la
sorprendieron en relaciones con una muchacha.
"Tuve que irme de Nueva York", dijo la comediante, escritora
y actriz recientemente en una charla en un café cerca de su hogar en
Brooklyn.
Años más tarde, después de saltar de un sitio a otro en San
Francisco como comediante e intentar infructuosamente una carrera
cinematográfica en Los Angeles, Gómez empezó a reflexionar en su niñez
y en el modo en que Willy y Margarita habían influido en su formación:
en la farándula en la que aspiraba a abrirse paso en California.
Fue un momento decisivo para Gómez, que acababa de ser desvinculada de
su agencia de Hollywood después del fracaso de su primera película de
largometraje: "Sphere", una cinta de ciencia ficción de Barry
Levinson.
"Nunca fui más infeliz en mi vida", recuerda. "Era
terrible. Estaba aislada. Apenas tenía amistades. Tenía una amiga y no
nos llevábamos bien. Y tenía que tomar el autobús para ir a cualquier
sitio en Los Angeles porque yo no sabía manejar".
Con la ayuda de un productor, Gómez empezó a revisar piezas teatrales
que ella había escrito acerca de sus padres en la esperanza de resucitar
la inspiración que ellos le habían despertado de niñita, y a rememorar
los momentos felices antes de que se divorciaran. Plasmó sus vivencias en
una obra, llamada "Los grandes nombres", que ahora se representa
en el circuito off-Broadway de Nueva York.
"Realmente quería hablar sobre el amor y no tanto sobre el mundo
de la farándula", dice Gómez, con una sonrisa. "No está allí,
pero pensé que el amor era más importante. Si mis padres se hubiesen
dado cuenta, habrían permanecido unidos".
En la función _primera producción solista de una hispana lesbiana en
Broadway o en off-Broadway, según observa orgullosa_, Gómez encarna
tanto el machismo de su padre como el vedetismo de su madre con ironía.
Imita primero a Willy con su sarcasmo sobre el papel de las mujeres en la
sociedad y luego se transmuta en la azucarada Margarita.
Gómez describe el ambiente de Washington Heights en aquel entonces,
cuando los trabajadores puertorriqueños y dominicanos llenaban el teatro
para escuchar a Tito Puente y Willie Colón y disfrutar de bailarines,
magos y comediantes.
"Iba toda la familia, las abuelas, los niñitos que corrían por
todos lados", recuerda.
Pero Gómez, sin embargo, casi no pinta de rosa su niñez. Recuerda el
dolor que le causó el divorcio de sus padres. Recuerda haber sido
desatendida, olvidada. Es una producción sentida que Gómez dice sólo
pudo haber escrito después de experimentar las tribulaciones de haber
intentado entrar en el ambiente del entretenimiento.
En 1998 tuvo un pequeño papel en "Sphere" en la que actuaban
Dustin Hoffman, Sharon Stone y Samuel Jackson. Recuerda que su personaje
respondía al nombre de Jane Edmunds.
También reconoce cómo la cambió la fama. Admite que se alejó del
lecho de moribunda de su madre para volver a California y terminar la
película. Después que se terminó la filmación trató de entablar
relaciones con otras mujeres en bares de lesbianas aprovechando su
notoriedad momentánea.
"La obra tiene una vulnerabilidad increíble", dice Earl Dax,
un productor del ambiente teatral neoyorquino que ha colaborado con Gómez
en el pasado. "Ser capaz de decir 'Sí, yo me iba a los bares de
lesbianas para aprovechar mi celebridad...' pone de manifiesto sus puntos
fuertes y sus debilidades de manera muy convincente".
Gómez supo que no tenía nada más que hacer en Los Angeles cuando la
película fracasó.
De regreso en Nueva York, se ha convertido en figura familiar en el
circuito interpretativo homosexual y lesbiano, y ha vuelto a sentir la
chispa en el escenario como parte del acto de sus padres.
"Se puede resumir en una palabra: felicidad", afirma. "Yo
estaba muy feliz de formar parte del mundo de mis padres, tan orgullosa de
ellos... Una vez que volví a Nueva York me quedé encantada y nunca
volví a mirar al pasado".
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