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Amando
un oso leather
©
Carlos Ceballos/Enkidu
A
los 5 o 6 años de edad, al igual que muchos niños de mi generación,
quería un oso de peluche para que durmiera a mi lado. En un cumpleaños
llegó a mis manos un oso de color café oscuro, acompañándome por
varios años; era como un pequeño héroe que compartía mis juegos y sueños
infantiles, años después lo que quería era ya un hombre lobo de peluche
como el de Eddy de “Los Monsters”, aun sigo buscando quien lo pueda
realizar. Más recientemente adquirí un oso vestido como aviador de la
segunda guerra mundial, con un brillante traje imitación cuero marrón,
googles, gorra con orejeras, bufanda al cuello… una combinación de mis
fantasías infantiles y fascinación por el cuero.
No
fue sino hasta principios de los años 80as que leí acerca de una
especialidad dentro de la cultura del cuero en los circuitos gay: los osos
leather.
¿En
este gremio qué se considera para identificar a uno de ellos?
Primero,
que se auto considere como un oso, ya que hay quienes no les interesa
utilizar esta etiqueta o prefieren identificarse como lobos. Segundo, debe
ser un hombre robusto o con sobre peso. Tercero, definitivamente debe ser
peludo. Cuarto, tener y gustar de actitudes varoniles. Quinto, para ser un
oso leather tiene que gustarle el cuero.
Al
igual que otras especialidades surgidas del movimiento leather y gay anglo
sajón, estas han sido retomadas como opción o moda para el desarrollo de
otras comunidades basadas en el concepto original. Por ello podemos
toparnos con grupos de vaqueros, red o blue necks
(aspecto de obrero), osos motociclistas (bickers), osos cariñositos,
osos eclécticos donde no importa si se depilan o son lampiños, osas
lesbianas, clubes mixtos, etc.
En
nuestra sociedad contemporánea, donde esta sobrevalorada la cultura del músculo,
los productos light, la nariz recta, la metro sexualidad o herencia genética
europea, hablar de gustarte un oso u hombre gordo es como un insulto a la
razón y “el buen gusto”. Para muchos homosexuales mexicanos el patrón
de búsqueda para una aventura, o pareja, es de un hombre joven, guapo, de
buen cuerpo, exitoso, preferentemente rubio, ojos verdes o azules, bien
dotado y divertido. En un país de mestizos, como lo es México, ser
moreno reduce ampliamente las posibilidades de ligues, aunque todos
afirman que no existe discriminación por el color de la piel, para ello
solo basta con escuchar los diálogos entre amigos en escuelas, bares o
discos; además si eres robusto, gordo o adulto las posibilidades se
reducen aun más.
Al
igual que casi todos nosotros, yo también crecí con prejuicios de todo
tipo producto de la familia, escuela, religión, amigos, publicidad,
medios de comunicación. En mis incursiones tenía descartado ligar
hombres con sobrepeso, buscaba encontrarme con tipos como los que había
visto que conformaban la comunidad leather que veía en las revistas
Leathermen International o Drummer, eran mi único referente, mi aspiración,
no veía más allá.
Algún
tiempo después llegó a mis manos un ejemplar de Drummer donde se publicó
un artículo muy completo sobre “Bears and Cubs”, osos y cachorros
pues; ahí me enteré de toda esta alternativa y de cómo se desarrollaba
esta subcultura, con sus propios códigos, su lectura me ayudo a modificar
en mucho mis puntos de vista sobre el tema, además de que la redacción
del texto invitaba a probar un abrazo o caricias de gruesos brazos peludos,
entre texturas o aroma a sudor y cuero. ¿Si has andado con tantos tipos
de hombres, por que no probar un oso leather?- me cuestioné y luego
reflexioné - ¿Y en México dónde los encuentro? Pues uno apareció
semanas después en un bar. de acción, fue hasta tercera o cuarta vez que
lo encontré que di los pasos
que nos separaban para presentarme. El de 1.82 de altura, unos 47 años,
peludo de pecho y brazos,
bigote poblado, multi tatuado, anillos en las tetillas, atractivo (conste
que no escribí guapo), unos 100 kilos, con gorra, arnés, chamarra, chaps
en cuero negro bajo el pantalón de mezclilla azul, botas cortas tipo
militar; midiendo 1.60 y unos 58 kilos bien podía esperar un rechazo,
afortunadamente extendió su mano hacia la mía y nos presentamos,
charlamos un rato sobre nosotros y gustos mientras tomábamos una cerveza,
nos alabamos los atuendos y entre tocando las prendas de pronto me encontré
besando la boca de semejante oso. Entre abrazos pegaba mi cuerpo sobre su
abdomen, el cual lejos de estar fofo, estaba bastante firme a pesar del
sobrepeso; el cachondeo duró esa noche unas cuatro horas hasta que cerró
el lugar, de ahí nos vimos muchas veces y conocimos nuestros domicilios y
camas. El, al igual que yo, era más fetichista que sado masoquista,
aunque en la intimidad le gustaba ser dominado de vez en cuando, vaya que
como consumía energía con semejante ejemplar.
He
conocido ya varios osos leather desde entonces y no me puedo quejar, son
toda una experiencia, entre anuncios y comentarios de miembros del grupo
leo o escucho a quien busca un oso leather u hombre “llenito”, grueso
y cachondo. He visto que en eventos leather son muy apreciados, muchas
veces más asediados que un joven musculoso; por supuesto que uno se puede
encontrar osos de todo tipo, desde muy cariñosos hasta auténticas fieras,
lo mismo muy jóvenes (cubs) o adultos (bears), en casos más específicos
uno se convertía en un “cazador de osos” siguiendo sus huellas.
Acá
lo importante es aclararse y saber que es lo que realmente deseas para
disfrutar tu vida, satisfacer tus gustos y placeres más íntimos,
recuerda que ellos te acompañaran toda tu vida; puedes inhibirlos cómodamente
o vivirlos a plenitud, concientemente y sin miedos o culpa; por ello es
necesario conocerse íntimamente, aceptarse con honestidad. En caso de que
consideres de que tus gustos o filias no son adecuados o causen problemas
entonces acude a un profesional: un sexólogo, terapeuta o psicólogo de
tu confianza, el te ayudará a ubicarte.
Lo
peor que puedes hacer es seguir sin reflexionar los gustos o intereses muy
particulares de otros, aun los de tus amigos más íntimos, cada cual
tiene necesidades muy específicas; resulta muy riesgoso seguir las
“desinteresadas” indicaciones o consejos de
amistades o familiares pensando en tu bienestar, te pueden llevar a
ser bastante infeliz, manteniéndote continuamente insatisfecho,
hacerte caer en los pantanos de la complacencia y de la moda.
Si
tu alternativa es compartir tu vida con un hombre gordo, “llenito”, un
oso leather o andar sin pareja, que la decisión sea solo tuya, pero bien
reflexionada. Un oso puede ser muy diverso, tranquilo, agresivo, cariñoso,
tosco, sumiso o dominante, finalmente al igual que tu y yo es un humano.
No te pierdas la oportunidad de experimentar o amar a un oso leather.
Carlos
Ceballos, Chiquileather.
Cd.
de México, enero 2006.
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