Walmart
abarrotado de gente, comprando lo innecesario con dinero plástico,
lujosas albercas llenas de juegos plásticos también, viajes a Disney
World, el último libro de Harry Potter vendiéndose como pan caliente,
montones de Hummers a tutiplén, y en Nigeria no llueve...
Millones de seres humanos, envejecientes, niños,
hombres y mujeres necesitan ayuda humanitaria para combatir el hambre
y el Mundo, diez días antes de que se desate la ola de muerte, es que
tiene la bondad limitada de mirar para darse cuenta de lo que está
ocurriendo...
La desigualdad y la maldad que causan la muerte por
hambre es el germen del final del capitalismo. Aquellos que se visten
y enjoyan con prendas inalcanzables para aquellos que necesitan un
poco de leche y trigo, están aniquilando a parte del Mundo y sea, por
ignorancia o egoísmo, no se inquietan. Eso allá tan lejos no es
importante, no existe...
Mientras los Estados Unidos firma el nuevo convenio de
CAFTA en el cual se apresta a comerciar con seis naciones
Centroamericanas dis que para asegurar la seguridad nacional. África
sigue lejos, cada vez más lejos...
Muere, irónicamente según esto ocurre, King Fahd en
Arabia Saudita, país que posee la cuarta parte de todo el crudo a
nivel mundial. Para ellos África es transparente, Nigeria es un
espejismo en el desierto al cual no se le da la importancia
suficiente.
El SIDA sigue su golpe de muerte galopante. Esta
enfermedad queda en segundo lugar frente al hambre. La tragedia
destroza el corazón de millones de seres humanos en el Mundo, pero
son los que menos tienen, apenas para sobrevivir ellos mismos...
George Bush nombra a Bolton como Embajador a las
Naciones Unidas, sin el voto del Congreso, a la trágala. Bolton no
tiene el corazón para salvar a África, a el lo único que le
interesa es defender los intereses del imperio Estadounidense.
Malaria, tuberculosis, gastroenteritis se suman a la
lista de los efectos de la hambruna. A ésto hemos llegado por la
indiferencia, la codicia y el mal manejo de las ayudas humanitarias.
Las madres llegan desesperadas tratando de buscar un
poco de leche para darle un día más de vida a sus hijos.
Todos sabían de la sequía, luego llegó la plaga de
locust¨, una especie de langosta voladora que devora todo a su paso,
como plaga bíblica que anuncia el fin de nuestros tiempos.
Mientras, en las ciudades en Nigeria, los miserables
vigilan los restos de comida dejada en los los platos en los
restaurantes por aquellos que se levantan satisfechos y llenos de
comida, dejando atrás las sobras para echarse al zafacón. Las mismas
no llegan a su destino porque manos desesperadas agarran el mendrugo
de pan o lo que sea, para saciar el hambre que devora sus cuerpos...
A las aldeas no llega la ayuda humanitaria. Mientras el
Space Shuttle da vueltas alrededor del planeta. África parece estar
invisible desde allá arriba, pareciera no existir...
El llanto que llevamos por dentro encierra un grito que
clama por justicia: ¡Genocidio!
Nadie nos oye, no llueve, no se abren los corazones...
Muchas gracias.
Nota: El autor es defensor de los derechos de las
PVVIH/SIDA, la comunidad GLBTT y los derechos humanos en general.
Para comentarios puede escribirle a: jfcolon062@aol.com