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Arabia Saudita y
Nigeria en la mira de HRW
Por William Fisher
NUEVA YORK, 28/07/2005 (IPS) - La organización de derechos humanos
Human Rights Watch (HRW) reclamó al príncipe Abdullah, heredero de la
corona saudita, la liberación de tres opositores, y al presidente
nigeriano Olusegun Obasanjo que ponga fin a la tortura policial.
”A pesar de los avances de la reforma democrática en Nigeria, la policía
comete rutinariamente actos de tortura que persisten desde el pasado régimen
militar”, dijo el director ejecutivo de la División África de HRW,
Peter Takirambudde.
”Estados Unidos y Gran Bretaña han invertido millones en iniciativas de
reforma policial en Nigeria, pero las prácticas policiales han cambiado
poco desde el fin del régimen”, agregó.
”Las relaciones diplomáticas han tenido predominio sobre los derechos
humanos durante demasiado tiempo. Es hora de que los gobiernos británico
y estadounidense condicionen la futura asistencia policial a la constatación
de mejoras evaluables en la conducta de la policía”, según el
activista.
El informe de HRW sobre el asunto se titula ”Rest in Pieces: Police
Torture and Deaths in Custody in Nigeria”, un juego de palabras entre
las frases en inglés ”rest in peace” (descansa en paz) y ”rest in
pieces” (descansa en pedazos).
”En toda Nigeria, policías de alto y bajo rango cometen u ordenan
rutinariamente la tortura y maltrato de sospechosos”, indica el
documento de 76 páginas.
El estudio se basa en más de 50 entrevistas con víctimas y testigos de
tortura y es el primero completo al respecto. Docenas de los casos de
maltrato reseñados terminaron con la muerte.
”Si el presidente Obasanjo quiere demostrar al mundo que habla en serio
cuando defiende la justicia, debería asegurarse de que los policías
torturadores sean responsabilizados por sus crímenes”, indica el
informe.
La mayoría de las víctimas mencionadas en el estudio fueron detenidas en
una campaña gubernamental contra la delincuencia, y fueron torturados en
procura de confesiones, frecuentemente en salas de interrogatorio
equipadas con ese propósito.
Entre los mecanismos de tortura documentados por HRW figuran atar a las víctimas
con los pies y las manos detrás del cuerpo, la suspensión del techo por
manos o piernas, graves golpizas con objetos de metal o madera, el uso de
gases lacrimógenos directamente en los ojos, disparos en piernas o pies,
violación de detenidas y la agresión con tenazas o choques eléctricos
en el pene, según el informe.
Los testimonios recogidos por HRW dan cuenta de docenas de muertes como
consecuencia de heridas y de ejecución sumaria de detenidos en custodia.
La mayoría de las víctimas de tortura entrevistadas eran sospechosos de
delitos comunes que carecieron del derecho a un debido proceso.
Por lo general, no se les informaba sobre las razones del arresto,
carecieron de representación legal y fueron sometidos a una extensa
detención sin juicio. Una vez que se los conducía a un tribunal, jueces
y fiscales aceptaban las confesiones arrancadas mediante tortura.
”La tortura policial en Nigeria es socialmente aceptada porque ha sido
habitual durante mucho tiempo. Una cultura de impunidad ha protegido a los
perpetradores. Cuando las víctimas y otros intentaron llamarlos a
responsabilidad, se enfrentaron con hostigamiento, intimidación y
obstrucción policial”, advierten los autores del estudio.
La situación empeora ante la inexistencia de un mecanismo independiente
de investigación de esos abusos.
Mientras, en Arabia Saudita, un tribunal de apelaciones en Riyad dejó sin
efecto las penas de prisión de entre seis y nueve años asignadas a tres
activistas políticos que pusieron a circular una petición por la
instauración de una monarquía constitucional.
Los tres presos figuran entre 12 arrestados en marzo de 2004 por esa
petición. ”En las siguientes semanas, fuerzas de seguridad sauditas
presionaron a los detenidos para firmar un compromiso de poner fin a toda
petición política futura a cambio de su libertad”, aseguró HRW.
”El gobierno liberó a nueve detenidos que firmaron el compromiso, pero
mantuvieron su acusación contra Alí al-Dumaini, Matruk al-Falih y
Abdullah al-Hamid porque se negaron”, agregó la organización.
HRW aseguró que Riyad acusó a los hombres ”sin base legal” y les
”negaron los derechos básicos al debido proceso”. El tribunal se
rehusó a acceder al pedido deun juicio público, y las audiencias se
celebraron a puertas cerradas.
También les negaron acceso a un abogado de su elección, y arrestaron en
noviembre de 2004 al principal defensor, Abd al-Rahman al-Lahim, después
de que se refirió al caso en una entrevista para la televisión. El
abogado permanece detenido, aunque no fue acusado ante la justicia.
La única posibilidad legal para que los presos sean liberados es que el
príncipe Abdullah los indulte.
”Los jueces sauditas parecen incapaces o sin disposición a proteger a
los ciudadanos de la detención arbitraria que sufren cuando intentan
ejercer derechos básicos como el de libertad de expresión”, dijo Sarah
Leah Whitson, directora de HRW para Medio Oriente y África septentrional.
”Por el contrario, los jueces han apoyado la implacable represión
gubernamental a toda crítica política pacífica”, sostuvo Whitson.
La sentencia condenatoria contra Al-Dumaini, Al-Falih y Al-Hamid no
especifica qué leyes fueron violadas por los acusados. Se limita a
indicar que formularon ”críticas a personas a las que el régimen islámico
asigna autoridad”.
Ninguna de esas acusaciones refleja una ofensa prevista en el derecho
saudita, que se basa sobre la ley islámica (shariah). ( (FIN/2005)
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