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Niños entre la pobreza y el estigma
Por Ruth Ansah Ayisi
MAPUTO, 03/10/2005 (IPS) - A los 12 años, Pedro Moniz (*) es ya todo
un experto en cómo administrar medicinas antirretrovirales para detener
el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).
"Tomo una pastilla a las seis de la mañana, otra a la 1.45 de la
tarde, justo antes de la escuela, otra a las 5:45, cuando vuelvo de la
escuela, y la última a las 10 de la noche. Las tomo para no enfermarme y
para que estas manchas no me vuelvan a salir", explicó a IPS.
Pedro es hijo de un fallecido miembro de la asociación mozambiqueña
Kindlimulka, de ayuda a portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH,
causante del sida).
Comenzó a someterse al tratamiento antirretroviral hace tres años. Fue
uno de los primeros niños de Mozambique en recibir la medicación, de
reconocida eficacia para detener la aparición del sida en los portadores
de VIH.
Pedro se beneficia de un programa apoyado por la filial estadounidense de
la organización no gubernamental Save the Children, aplicado por
Kindlimuka.
Gracias a esta iniciativa, 2.112 niños y niñas de entre siete y 17 años
y portadores del VIH son visitados por voluntarios capacitados para
garantizar que sus necesidades básicas sean cubiertas.
Esto incluye verificar que asistan a la escuela y cuenten con materiales
de estudio, ropa y alimentos. Unos 50 de ellos reciben medicamentos
antirretrovirales.
Sin embargo, estos programas solo alcanzan a una parte de los niños y niñas
que necesitan tratamiento por el sida en Mozambique, donde la prevalencia
del VIH es de 15,6 por ciento, según datos del gobierno.
Hay 91.000 niños y niñas menores de 15 años con VIH en este país de África
austral de 19 millones de habitantes.
Para junio de este año, apenas 500 niños y niñas fueron registrados
para ser beneficiados por un programa gubernamental de tratamiento
gratuito del VIH con medicinas antirretrovirales.
El sida se convirtió rápidamente en una de las causas más importantes
de enfermedad y muerte entre los niños y niñas de Mozambique. De las
97.000 personas que murieron de sida en 2004, 17.500 eran menores de cinco
años.
Cada día se producen en promedio 500 nuevas infecciones de VIH, 90 de
ellas en perjuicio de niños y niñas, que reciben el virus de sus madres
en el momento de nacer.
Estas desalentadoras estadísticas ponen en duda la capacidad del gobierno
de responder con eficacia a las necesidades de los portadores.
"El gobierno tiene un enfoque multisectorial con el que se procura
capacitar a todos los actores, en especial en las comunidades locales,
para garantizar que los niños infectados por el VIH puedan gozar de todos
sus derechos", dijo a IPS Estrela Herculano, jefa del Departamento
para la Mujer y la Familia del Ministerio de la Mujer y la Acción Social.
Niños y niñas con VIH que no pueden acceder a medicamentos
antirretrovirales tienen derecho a un paquete de ayuda que incluye
tratamiento para infecciones, asistencia del Programa Mundial de Alimentos
y materiales escolares.
Algunos también se benefician de un programa de asistencia domiciliaria
coordinado por el Ministerio de Salud.
Pero la situación es cada vez más preocupante, según Herculano.
"No sabemos a cuántos niños y niñas estamos alcanzando.
Estimulamos a las autoridades locales para que se aseguren de que sus niños
se registren, pero en algunos lugares no hay caminos. Por eso no tenemos
acceso", señaló.
"Muchas familias ni siquiera saben que sus hijos tienen VIH, aun
cuando están enfermos. La mayoría nunca se hacen un examen", añadió.
Con un gran territorio pero escasamente poblado, Mozambique es una de las
naciones más pobres del mundo. Apenas la mitad de los niños en edad
escolar tienen posibilidad de estudiar.
Pedro mantiene en secreto su enfermedad ante sus vecinos y maestros de
escuela por temor a ser segregado.
"Su maestra sólo sabe que se enferma seguido, pero no le dijimos que
está recibiendo tratamiento antirretroviral ni que tiene VIH porque podría
ser víctima de discriminación" en la escuela, explicó a IPS Amade
Ibrahim, de Kindlimuka.
"Lo más importante es que los niños y niñas enfermas de sida sean
tratados como cualquier otra persona", añadió.
A pesar de que es más pequeño físicamente de lo que se espera para
alguien de su edad, Pedro está mucho mejor de salud ahora que toma sus
medicamentos. Pero no puede celebrarlo públicamente.
"Cuando era chico me perdía muchos días de escuela por la fiebre",
dice apenas a IPS, tímidamente.
(*) Algunas identidades en este informe han sido modificados para proteger
la identidad de los involucrados. ( (FIN/2005)
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