En deuda con el fútbol
Mario Osava
RIO DE JANEIRO, 24/2/2005 (IPS) - La idea y
el personaje parecen excelentes. Manoel Francisco dos Santos, alias
Garrincha, es un icono del fútbol brasileño, con una vida que pasó de
la gloria máxima a una trágica decadencia. Pero su biografía filmada no
logró llevar a la pantalla la magia del campo de juego.
”Garrincha, estrella solitaria”, se estrenó el
pasado fin de semana en solo 20 cines de las mayores ciudades del país,
reflejando la escasa confianza de sus distribuidores en un éxito
comercial, pese a que el fútbol es el deporte nacional y la pasión de
los brasileños.
La apuesta del director Milton Alencar Junior fue a una producción
”popular, dirigida al mercado”, buscando desmentir la vieja sentencia
que condena al fracaso los filmes sobre fútbol, basada en varias
experiencias anteriores.
La frustración más reciente fue ”Pelé eterno”, un documental
elogiado por los críticos sobre la vida y los goles del ”rey del fútbol”
Edson Arantes do Nascimento, y lanzado al mercado con 150 copias a
mediados del año pasado, privilegio reservado a las grandes producciones
cinematográficas. Pero la taquilla fue decepcionante: sólo 258.000
espectadores.
”Garrincha” reconstruye, con actores conocidos de las telenovelas, la
vida del futbolista tal como la relata ”Estrella solitaria”, un éxito
editorial escrito por el periodista Ruy Castro diez años atrás y basado
en amplias investigaciones.
El filme es fiel al libro, incluso en aspectos polémicos como el
alcoholismo del jugador, reconoció Castro.
Pero se trata de una película de baja calidad, según los críticos, pese
a haber ganado en 2004 el premio del jurado popular en el Festival de
Recife, ciudad del nordeste de Brasil. Su actriz principal, Tais Araujo,
también fue premiada en un festival de cine brasileño en Miami, Estados
Unidos.
Garrincha, apodo originado en el nombre de un pájaro, se destacó en el
seleccionado brasileño que ganó los campeonatos mundiales de 1958, en
Suecia, y de 1962, en Chile. En este último, cuando Pelé estaba
lesionado, fue decisivo en el triunfo brasileño.
Pero Garrincha se convirtió en ídolo de todos los hinchas en el club
Botafogo, por su estilo singular de una sola finta, siempre repetida, pero
inevitable. Jugaba como atacante en la punta derecha y no era un gran
goleador, aunque servía a sus compañeros muchos goles casi hechos.
Garrincha fue una suerte de humorista de las canchas, con sus jugadas
espectaculares que dejaban mareados a los adversarios. Sus piernas chuecas
hacían más increíble su actuación. Por eso, el mejor filme hecho hasta
ahora sobre su vida tuvo como título ”Garrincha, alegría del
pueblo”.
Ese documental hecho en 1963 y dirigido por Joaquim Pedro de Andrade, uno
de los cineastas más sensibles del ”cinema novo” (nuevo cine), dio
prestigio internacional a la cinematografía de este país en los años
60.
Garrincha nació en 1933 en Pau Grande, un poblado pobre cercano a Río de
Janeiro, en el que pasó infancia y adolescencia.
Allí consolidó la apariencia de simplón que lo acompañó en su vida
profesional y que generó muchas leyendas, como la de que firmaba
contratos en blanco y guardaba cheques en un cajón sin darse cuenta de
que perdían validez.
El filme destaca su intensa vida sexual y el polémico matrimonio con la
famosa cantante Elza Soares, por la que dejó con siete hijas pequeñas a
su primera esposa, con quien se casó muy joven.
En total tuvo 14 hijos con distintas mujeres, incluido uno sueco, producto
de un encuentro sexual durante una excursión de su Botafogo por Europa,
en 1959.
Un capítulo del libro de Castro, referente al período 1959-1961, se
titula ”La máquina de hacer sexo”, con detalles que generaron una
acción judicial por daños morales de las hijas de Garrincha.
La película se concentra excesivamente en los episodios amorosos y el
alcoholismo que acortó su vida, pues murió en 1983, con 50 años.
Es una simple ”ilustración melodramática” del libro de Castro, con
”intención naturalista”, que ”nada agrega al conocimiento y a la
mitología” de Garrincha, según el crítico José Geraldo Couto, del
diario Folha de Sao Paulo.
En el transcurso del filme son muy escasas las escenas de fútbol, además
de las copiadas de ”Garrincha, alegría del pueblo”. El director
Alencar Junior se justificó alegando que es una obra sobre la persona y
no sobre el deporte.
Pero falta lo esencial, ”la alegría natural de Garrincha”, ausente en
el tono depresivo de la película, cargada de sexo y la decadencia del
alcohol, sentenció Luiz Zanin Oricchio, crítico del periódico Jornal do
Brasil.
Tales características eran previsibles, ya que el director se formó en
el cine pornográfico que tuvo su auge en Brasil en los años 70 y 80.
Mientras, aparecen nuevos intentos de hacer del fútbol un tema cinematográfico
noble. Otro cineasta veterano, Ugo Georgetti, anunció planes de filmar
”Boleiros 2”, una continuación de una película que concluyó en 1998
sobre historias futbolísticas contadas por viejos ex jugadores o hinchas
en conversaciones informales.
No faltan historias y biografías trágicas vinculadas al más popular de
los deportes. Y un filme alemán exhibido en Brasil hace algunas semanas,
”El milagro de Berna”, desmiente el fatalismo sobre la inviabilidad de
las buenas obras sobre fútbol.
La película dirigida por Sonke Wortmann cuenta la inesperada conquista
alemana de la Copa Mundial de 1954, en Suiza, superando a la escuadra húngara,
considerada favorita imbatible, pues contaba con jugadores fuera de serie
como Ferenc Puskas y Nandor Hidegkuti.
Fue un milagro, pero no sólo futbolístico, pues en esa contienda estaba
en juego la recuperación de la identidad nacional alemana, sus valores y
la superación del pasado nazi y de la destrucción de la segunda guerra
mundial (1939-1945).
Esa fuerza simbólica produjo ”una infrecuente victoria simultánea, del
cine y del fútbol”, dijo Amir Labaki, organizador del festival de cine
documental ”Todo es verdad”, que se celebrará en Río de Janeiro y
Sao Paulo desde el 29 de marzo hasta el 10 de abril. (FIN/2005)
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