AMENAZADO PUERTO RICO POR LA IMPOSICIÓN
DE LA CORTE FEDERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS A
LA REINSTALACIÓN DE LA PENA DE MUERTE
por José F. Colón
La rehabilitación debe ser la meta de todo sistema
penal ya que la pena de muerte no ha sido efectiva en los lugares
donde se ejecuta, siendo las minorías las más afectadas, muchos de
los reclusos o reclusas personas enfermas con enfermedades catastróficas
como el SIDA y es por ello que pedimos se anule la implantación
de la pena de muerte en Puerto Rico, ochenta años después de abolida,
después de la ejecución en la horca de Arocho y Clemente, vecinos
del Barrio Cepero, colindante entre Río Piedras y Trujillo Alto,
pueblos cercanos al área de la ciudad capital: San Juan.
El sufrimiento por el cual pasa nuestro pueblo debido
al descalabro causado por un sistema que no ha podido lidiar bien o
vencer la lucha contra las drogas y la violencia mortal, no debe
empeorarse con el advenimiento de reglamentaciones y leyes que nos son
foráneas y no están contenidas en nuestra Constitución.
No existen garantías de que la ley de los hombres sea
infalible, lo cual puede ser causa de que personas inocentes sean
ejecutadas, perdiendo el derecho máximo de todo ser humano: el
derecho a la vida.
Hacemos un llamado urgente a todos los grupos cívicos,
iglesias, activistas de derechos humanos y a la ciudadanía en general
a expresarse en contra del advenimiento de dicha ley impuesta.
Exigimos se respeto nuestra Constitución la cual establece que la
pena de muerte no existe en Puerto Rico.
Asimismo hacemos un pedido a los jueces federales
puertorriqueños con conciencia a que no apliquen dicho estatuto que
va en contra de la dignidad básica del ser humano y se dejen llevar
por la misericordia...
Sí a la rehabilitación, sí al castigo contra quienes
violen el derecho de los demás, condenándolos a penas
suficientemente fuertes para que lleguen a sentir en carne propia su
falta.
Sin embargo que este castigo no nos haga cómplices del
crimen y de la muerte de otros seres humanos cuando aboguemos por
implantar en nuestra isla una pena capital que deshonra nuestros
principios cívicos, morales y religiosos como pueblo.
Resulta el colmo del colonialismo imponer una ley que
va en contra de nuestros espíritu de pueblo. Es una vergüenza que
tras que no tenemos el control de nuestras aduanas, porque las
controlan los norteamericanos, y es por ello que entra el veneno de la
droga y se propague el crimen, tengamos que sufrir castigos que
nuestra Constitución ni acepta ni refrenda.
Nuestros amigos continentales, vecinos de los Estados
Unidos, especialmente en México, deben unirse a este clamor en contra
de la pena capital ,porque como mencioné anteriormente la mayor parte
de las veces son las minorías, incluyendo los indocumentados quienes
sufren, por discrimen, la amenaza de ser llevados a la silla eléctrica,
la cámara de gas o la puesta de una inyección legal.
Invito a todo lector que quiera empaparse de la
atrocidad que este tipo de ejecución significa que busque en su
buscador "ejecución por la silla eléctrica", "muerte
por inyección letal, etc.
No podemos pensar en un Mundo mejor cuando vamos camino
al obscurantismo y la deshumanización causada por las pretenciones de
quienes, desde sus torres de marfil quieren, como dioses, manejar al
Mundo.
Exprésate, escribe a tu gobierno y a los periódicos
y deja saber que estás en contra de este tipo de castigo cruel,
sadista e inhumano...
Nos estamos muriendo de pena, ¿por qué condenarnos más
a la pena de muerte?
Muchas gracias.
Nota: José F. Colón es un activista de los derechos
de las PVVIH/SIDA en San Juan, Puerto Rico. Aboga además por los
derechos humanos en general y la esperanza de un futuro mejor para
todas las comunidades en el Mundo.