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Honduras y
VIH/SIDA: Historias que no cambian. Además, es obvio que las historias
de miles de personas que viven con VIH/SIDA no han cambiado mucho, sobre
todo en aquellas zonas que no constituyen prioridad por no tener un
registro de casos elevado en relación a otras. Hace falta voluntad política
y sobre todo sensibilidad para comprender la impostergable importancia de
salvar vidas. Según el
informe estadístico de la situación de VIH/SIDA hasta marzo del 2004 en
Honduras (con una población estimada de 7,028, 389 para el 2004) el total
de casos registrados como VIH positivos es de 20,624, de las cuales
actualmente 2,500 están recibiendo ARVs y se estima que otras 4,000 PVVS
estarían necesitando los ARVs en es este momento. No sé si las cosas
podrían estar peor; pero no por esto dejan de estar muy mal. La intolerancia,
discriminación y exclusión por razones de condición económica, género,
orientación sexual, étnicas, etc., continúan siendo los aliados estratégicos
de VIH /SIDA y mientras sectores religiosos, entre otros, se organizan y
arremeten contra el uso responsable del preservativo, la educación sexual
en las escuelas y colegios públicos, el reconocimiento legal de las
organizaciones gay/lésbicas, en nombre de la defensa de la familia, la moral y las buenas
costumbres, el VIH/SIDA entra en nuestras vidas a pasos seguros
e imparables. El Ministerio
de Salud ha invertido muchos recursos económicos en programas de prevención,
los que evidentemente no han dado los resultados esperados, ya que estos
programas se caracterizan por el desconocimiento del contexto social y
cultural en que se desarrollan los sectores más vulnerabilizados por el
VIH/SIDA. Un
vistazo a la situación de las PVVS en algunos departamentos de Honduras En el
Departamento de Comayagua
hay 518 casos registrados de personas que viven con VIH/SIDA (PVVS), 321
de ellas en la cabecera departamental del mismo nombre. En el
Hospital Santa Teresa de esta ciudad no existe una sala de atención
integral para PVVS, por lo tanto no cuentan con atención psicológica o
consejería que se encarguen exclusivamente de la atención a PVVS.
Tampoco se realizan pruebas diagnósticas, el CD4, ni hay medicamentos
ARVs. Para obtenerlos deben ir al Hospital Escuela de Tegucigalpa y aunque
es relativamente cerca (2 horas) las PVVS en el 90% de los casos son
desempleadas, por lo que en muchas ocasiones no pueden movilizarse. Para
encontrar soluciones a estos problemas se ha organizado un Grupo de
Autoapoyo al que pertenecen aproximadamente 25 personas entre PVVS y
afectados por el VIH/SIDA. Una situación
similar se observa en el Departamento de Olancho que tiene una población
396,573 habitantes y 177 casos registrados. Aquí no hay ARVs ni se
realizan pruebas de CD4. Existe un Grupo de Autoapoyo al que pertenecen 18
personas, 9 están recibiendo ARVs en Tegucigalpa, nos comentan que sólo
en lo que va del año han muerto 11 personas a causa del VIH/SIDA. San Pedro
Sula
es la capital industrial del país, con 4,525 casos de VIH/SIDA, el 22%
del total de casos del país. En el Hospital Mario Catarino Rivas (HMCR)
de esta ciudad se proporcionan ARVs, medicamentos para infecciones
oportunistas (I.O.) y se realizan pruebas de CD4. Sin embargo, en las últimas
semanas Las “respuestas” son similares
cuando se demanda la introducción de nuevos ARVs para PVVS que presentan
resistencia a los medicamentos que actualmente proporciona el Ministerio
de Salud: “los fondos son
insuficientes, existen otras necesidades urgentes”, siguen
las reuniones para tomar decisiones, la conformación de comisiones, se
determinan prioridades según cifras, parecen no entender que da igual si
es una vida o sin son mil, es sencillamente vida la que se pierde,
mientras, lejos de los escritorios y las mesas de negociaciones hay seres
humanos que sienten como aceleradamente su salud se deteriora sin
esperanzas. Precisamente
las condiciones antes mencionadas obligaron a En el
Departamento de Colón, con
una población de 208,680 habitantes existen 561 casos registrados.
Trujillo, cabecera departamental, es una bahía cuya belleza y
empobrecimiento hacen una combinación capaz de conmover a cualquiera. La
población de Trujillo es garífuna en su mayoría. Olivia** es una
mujer garífuna de diecisiete años, es VIH+, vive en Trujillo, le han
dado el resultado del diagnóstico hace un par de meses y le han entregado
una orden para que se realice la prueba de CD4 y obtenga medicamentos en
Tela, donde funciona una Clínica de Asistencia Integral para PVVS de Médicos
Sin Fronteras, donde se proporcionan ARVs, se realizan pruebas diagnósticas,
de CD4 y carga viral, pues el Hospital de Trujillo no está acondicionado
para brindar este tipo de atención. Han pasado dos meses; pero Olivia no
ha podido ir hasta Tela por falta de dinero y porque según me dice no
entiende muy bien lo que le está pasando. Su compañero, que es quien
toma las decisiones, piensa que los resultados de los exámenes son falsos,
que Su amiga Alicia** que pertenece Sin embargo, a pesar de los
compromisos internacionales del Gobierno en relación a la Lucha contra *Mabel Martínez Asociación
Agua Buena ** Olivia y Alicia son dos seudónimos,
para proteger la identidad de las PVVS.
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