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De carne y queso
Marcela Valente
BUENOS AIRES, oct (IPS) - Jamones, trucha
ahumada, paté de ciervo, quesos y gran variedad de galletitas son los
materiales no convencionales que eligió esta vez el grupo argentino de
artistas plásticos Mondongo para su nueva colección de cuadros, con gran
éxito de público y entre coleccionistas y museos de varias partes del
mundo.
”Elegimos los distintos materiales para reforzar
la idea de la obra, pero no nos gusta dar explicaciones sobre el
significado, porque cada trabajo es el resultado de muchas discusiones
entre los tres y no queremos cerrar la obra”, explicó a IPS uno de los
artistas de Mondongo, Manuel Mendanha.
La colección del grupo, que integran además Agustina Picasso y Juliana
Laffitte, se presenta en la galería Daniel Maman Fine Arts de Buenos
Aires desde el 9 de este mes hasta el 6 de diciembre con el título ”Esa
boca tan grande”, que alude a la expresión del público al verla.
Los cuadros, casi todos de grandes dimensiones, están hechos con
materiales nada convencionales. Los artistas se presentan con tres
retratos suyos cuando eran niños, que a la distancia parecen fotos fuera
de foco, pero al acercarse el observador detecta los pequeños fragmentos
de jamón y quesos.
”Trabajamos con una técnica de sellado al vacío con un tipo de vidrio
líquido que se llama resina poliéster”, precisó a IPS Laffitte. La
variedad de colores de los materiales se obtiene a partir del secado
previo de los trozos. ”Es un experimento que vamos haciendo para lograr
distintos tonos”, añadió.
Los materiales perecederos también fueron utilizados para un cuadro de la
Casa Blanca y para la reproducción de la obra ”Sola” de Rembrandt.
En cambio hay una serie del cuento ”Caperucita Roja” hecha de trozos
de plastilina, en alusión a la infancia de los artistas, aunque los
cuadros sugieren otro final para la historia, donde la pequeña niña
elige irse con el lobo.
También se muestran cuadros realizados con trozos de vidrios pintados,
con plumas de marabú, y con palitos chinos (unos 300.000) colocados
perpendicular a la superficie del cuadro, dando volumen a una inmensa flor
de loto.
Pero la serie de mayor impacto es la de imágenes pornográficas
realizadas en galletitas. Los integrantes de Mondongo bajaron de Internet
fotos que ampliaron y luego reprodujeron en base a trozos de galletitas de
distintos sabores y colores en tonos de beige y marrón.
A pocos días de inaugurar la muestra, el Museo de Arte Moderno de Nueva
York adquirió dos obras y la Tate Gallery, de Londres, compró otras.
También coleccionistas locales reservaron la serie completa de Caperucita.
”Vendimos más de 70 por ciento de lo que presentamos”, confirmó
Laffitte.
Estos tres artistas de menos de 30 años ya habían sorprendido en 2000,
cuando expusieron en el Centro Cultural Recoleta, de Buenos Aires, una
serie de máscaras de yeso.
Luego, en 2002, en la galería Braga Menéndez Schuster mostraron retratos
a base de caramelos y otros materiales. Por ejemplo un rostro inmenso de
la cantante Britney Spears hecha en etiquetas de precios de supermercado y
uno del papa Juan Pablo II realizado con hostias.
Pero ”el gran batacazo” (éxito inesperado), recuerda Laffitte, fue la
visita que les hizo aquel año una comitiva española encabezada por el
secretario de Estado para Iberoamérica, Miguel Cortéz, quien les pidió
un proyecto para retratar a los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, y
a su hijo el príncipe Felipe de Borbón.
”Nos mandaron las fotos, les hicimos informes de materiales, y
finalmente nos aprobaron el trabajo”, contó Laffitte. Los cuadros
fueron realizados en trozos de vidrio que producen un efecto de
distanciamiento del público con la realeza. Desde entonces se duplicó el
valor de sus obras.
Las obras de Mondongo, incluyendo los retratos de los reyes, se
presentaron entonces por primera vez fuera de Argentina, en la Casa de América
de Madrid, entre enero y marzo de este año, donde se presentaron además
un rostro de Walt Disney hecho de ”gusanitos” de plastilina y otros.
”Utilizando los oropeles de nuestra vida cotidiana, Mondongo toca el
nervio de la culpa consumista que incluso la sensibilidad más leve es
capaz de reconocer”, interpretó entonces el responsable de conservación
del Museo Reina Sofía, Kewin Power.
Mendanha no teme que el grupo se transforme en el ”fenómeno Mondongo”.
”Lo que hacemos nosotros es trabajar. Si es moda o no, no nos interesa.
Si podemos expresar lo que queremos, estamos satisfechos, pero no vamos a
trabajar para un mercado”, explicó.
Si bien hay críticos que los encasillan en el arte pop, los artistas no
se identifican con una corriente específica. ”No somos pop y no nos
sentimos cerca de ninguna corriente. Sí tenemos influencia de muchos
artistas que nos gustan, pero no solo modernos sino también del
Renacimiento”, aseguró.
En tanto, el público sigue observando azorado las obras, alejándose y
acercándose a los cuadros en un movimiento de búsqueda de significado.
Los autores no temen que los observadores, fascinados por la técnica, se
pierdan de percibir la sustancia.
”No podemos crear a partir de los temores, tenemos que hacer lo que
creemos correcto”, dijo Laffitte, y adelantó con entusiasmo que volvía
al taller porque en enero del año próximo presentarán una nueva serie
en una galería la sudoccidental ciudad estadounidense de Los Angeles. (
(FIN/2004)
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