Manifiesto al pueblo de Nuevo León
Con
su estilo personal de gobernar, impropio de un estadista, Vicente
Fox ha metido nuevamente a México en una crisis internacional.
Siguiendo mansamente los designios dictados por Estados Unidos, el
Presidente de México, en una actitud abyecta y entreguista, rompió
de hecho las relaciones con el gobierno cubano, dando al traste, de
un plumazo, con más de 40 años de labor diplomática.
Los
argumentos del equipo presidencial, en el sentido de que la actitud
del gobierno de Cuba ha sido de injerencia directa en asuntos
internos de competencia exclusiva de los mexicanos, parecen olvidar
que Vicente Fox, en una visita oficial a aquella isla, en el año
2001, se entrevistó con la disidencia cubana y entonces nadie habló
de ningún intervencionismo mexicano.
Ajena
por completo a la Doctrina Estrada, que por años marcó la política
exterior de México, la decisión presidencial violenta los
principios de la no intervención, el respeto a la soberanía de los
Estados, la libre determinación de los pueblos, la igualdad jurídica
de las naciones, la resolución pacífica de las controversias y la
cooperación internacional, todos ellos contenidos en la fracción décima
del Artículo 89 de la Constitución Mexicana.
Un
error más del gobierno foxista, que de ninguna manera debe
entenderse como una postura de la sociedad mexicana que le profesa
amplios sentimientos de amistad, hermandad y solidaridad a ese
pueblo cubano, veterano, aguerrido, y con una enorme fuerza joven
preparada, culta y revolucionaria, que no podrá nadie jamás vencer.
Detrás
de este problema, se vislumbra un trasfondo ampliamente preocupante.
Los ataques reiterados del actual gobierno mexicano hacia el régimen
castrista, parecen ser la punta de lanza de una estrategia planeada
e instrumentada desde Estados Unidos que, en un breve plazo, podría
culminar en una invasión armada a la isla, con el simple afán de
saciar la sed intervencionista del imperialismo norteamericano, para
quien la presencia de Cuba es un dedo acusador y una prueba de que
los pueblos pueden luchar, resistir y vencer. La mera presencia de
Cuba es una humillación para los que han impuesto el más
repugnante sistema de explotación que ha existido jamás sobre la
tierra.
Indigna
y espanta que los intereses personales de Vicente Fox guíen la política
exterior de nuestro país. Lastima y ofende que condene al gobierno
cubano en la Convención de Ginebra, por la supuesta violación a
los derechos humanos en la isla, pero nada diga de las torturas,
documentadas y evidenciadas, a que son sometidos los prisioneros
recluidos en la base naval que Estados Unidos tiene en Guantánamo.
Ante
esta situación, de extrema gravedad, por más que ahora se quiera
matizar, es urgente e indispensable la participación de todos los
sectores de la sociedad mexicana para hacerle saber al Gobierno
Federal que no estamos dispuestos a permitir que su insensibilidad,
su desconocimiento de nuestra historia y sus caprichos personales,
pongan en riesgo la estabilidad del país.
Tiene
el Senado de la República una obligación constitucional que no
puede eludir, pues el Artículo 76 de nuestra Carta Magna le reserva
como facultad exclusiva la de “analizar la política exterior
desarrollada por el Ejecutivo Federal”. Exigimos que los senadores
llamen de inmediato a comparecer al Secretario de Relaciones
Exteriores, Luis Ernesto Derbez, para que explique de manera clara
el por qué de esta agresión al gobierno cubano.
Es
el momento de que nuestros representantes populares demuestren su
compromiso con quienes los eligieron. Por ello, respetuosamente
solicitamos al Congreso del estado que emita un Punto de Acuerdo que
asiente oficialmente que el pueblo de Nuevo León no avala la decisión
gubernamental. Es una oportunidad histórica que nuestros 42
diputados no deben dejar pasar.
Al
pueblo mexicano en su conjunto le toca refrendar y reafirmar toda
una tradición de amistad, fraternidad y solidaridad con nuestros
hermanos cubanos. Para el efecto, iniciaremos una colecta de firmas
de apoyo, para dejar constancia de que décadas de hermandad no van
a ser tiradas a la basura por un capricho personal.
Manifestamos
nuestro abierto rechazo a la decisión tomada por el Gobierno
Federal y exigimos la inmediata reanudación de todo tipo de
relaciones con el gobierno y pueblo de Cuba. No permitamos que las
fuerzas de la ultraderecha, ahora dominantes en la actual
administración, abonen el terreno para una violenta agresión a los
habitantes de esa isla caribeña.
Otra
actitud, de cualquier índole, sería totalmente inadmisible de
parte de los mexicanos, pues tradicionalmente sólo hemos recibido
del pueblo cubano hospitalidad y buen trato. Es el momento de la
solidaridad con Cuba. No los abandonemos. La Historia sabrá
recompensarlo.