De esta forma respondió la cancillería mexicana a las
acusaciones hechas más temprano por el canciller cubano Felipe Pérez
Roque, quien calificó la actitud de México como soberbia e
irresponsable ante el enfriamiento de las relaciones diplomáticas.
En una primera respuesta del gobierno mexicano ante la posición
de la isla, el canciller Luis Ernesto Derbez, dejó en claro que
"México no fue el único responsable de la crisis que viven
ambos gobiernos".
Sin embargo consideró positivo que Cuba haya flexibilizado su
postura.
En un breve comunicado, aseguró que "México se siente
lastimado por las críticas que realizó Fidel Castro en su discurso
del 1º de mayo".
Decisión polémica
El pasado fin de semana, el gobierno mexicano tomó la decisión
de enfriar las relaciones diplomáticas con la isla, luego de que el
mandatario cubano lamentara que todo el prestigio atesorado durante
años en México en política exterior se "ha convertido en
cenizas".
Derbez aseguró que "el mismo canciller cubano se mostró
sorprendido porque, ante los fuertes ataques emitidos por su
gobierno en el año 2002, la reacción de México no había sido tan
drástica como lo es ahora".
"Esto muestra que la actitud adversa del gobierno cubano no
se ciñe al momento de coyuntura que hoy se está viviendo",
agregó.
Sin embargo, añadió que las relaciones entre los pueblos de México
y Cuba por más de 100 años exigen este tipo de actitud y en ese
sentido es positivo.
Principal motivo de la crisis
El principal motivo de los roces en las relaciones ha sido el polémico
caso del empresario mexicano Carlos Ahumada, quien huyó a Cuba al
ser acusado de fraude.
Ahumada fue arrestado por autoridades cubanas y deportado a México
hace una semana, y ha sido involucrado en los video-escándalos de
corrupción en el gobierno de la Ciudad de México, en lo que se ha
llamado "el complot" contra el alcalde de esta ciudad,
Andrés Manuel López Obrador, quien se perfila como el probable
candidato de la izquierda para las elecciones presidenciales del
2006.
En el marco de este polémico caso, México acusó a Cuba de
opinar sobre asuntos internos, luego de que La Habana hiciera
apreciaciones de que ese asunto tenía una "incuestionable
connotación política".