
MEXICO-CUBA:
Histórica relación
pende de un hilo
Diego Cevallos
MEXICO, 3 may (IPS) - El canciller de México,
Luis Ernesto Derbez, aseguró este lunes que las relaciones con Cuba
permanecen abiertas y aún pueden regresar a cauces normales, pero
analistas entienden que la interrupción es prácticamente un hecho y
que se extenderá al menos hasta 2006.
Tras 102 años de buenas e ininterrumpidas
relaciones, que dieron a México la fama de ser uno de los países más
solidarios y afectuosos con Cuba, el presidente mexicano Vicente Fox
decidió enfriar esos vínculos al máximo posible, provocando, entre
otras reacciones, el abucheo generalizado de partidos locales de
izquierda y centroizquierda.
”Aunque la relación diplomática formal se mantiene con Cuba, en la
realidad hay una ruptura histórica adoptada con razones válidas y
ajustadas a la ley”, opinó para IPS Jorge Chabat, experto en
relaciones internacionales del Centro de Investigación y Docencia
Económicas.
Los pasos formales dados por el gobierno de Fox hasta ahora incluyen
el anuncio el domingo por la noche de la decisión de retirar a su
embajadora en La Habana, Roberta Lajous, y de pedir la salida del país
del representante cubano, Jorge Bolaños, tras considerar que el
gobierno de ese país había intervenido en asuntos internos de México.
La relación con Cuba fue reducida a un nivel mínimo, aunque los
canales se encuentran abiertos y pueden regresar a la normalidad si se
encauzan con respeto y cordialidad, declaró Derbez. Pero analistas
mexicanos creen poco probable que regrese a los cauces anteriores.
Chabat cree que, ”molesta por las actitudes del gobierno mexicano,
Cuba ha ido tensando la cuerda hasta casi romperla y eso no cambiará
hasta 2006”, cuando termine la gestión de Fox.
La medidas anunciadas el domingo por el gobierno de Fox fueron en
respuesta a declaraciones del presidente cubano, Fidel Castro,
realizadas el sábado y en las que sostuvo que el prestigio de la política
exterior mexicana está en cenizas y sometida a Estados Unidos.
Empero, los desencuentros entre ambos países datan de 2001, cuando
Fox cuestionó la política de derechos humanos del país caribeño y
el gobierno de Castro reaccionó con críticas y hasta insultos.
”México no podía seguir soportando que Cuba continúe con su
escalada de afrentas y por eso es entendible su última decisión”,
apuntó la politóloga Gloria Avella.
En cambio, dirigentes del izquierdista Partido de la Revolución
Democrática (PRD) y del centrista Partido Revolucionario
Institucional (PRI), en el gobierno por siete décadas hasta fines de
2000, también acusaron a la administración de Fox de someterse a la
voluntad de Estados Unidos en su relación con La Habana.
Ambos partidos anunciaron que reclamarán un viraje en el trato a la
isla de régimen socialista. Sin embargo, el gobierno dijo que no
cederá y que mantendrá firme su posición con base al derecho que le
otorga la ley para definir la política internacional del país.
Mientras, grupos menores de izquierda anunciaron que realizarán
masivas movilizaciones a favor de Cuba y de su gobierno, que ya
iniciaron este lunes, pero con escasa concurrencia.
”Cuba no se va”, ”Cuba sí, yanquis no”, ”al pueblo cubano
lo quiere el mexicano” y ”Fox piensa, nos das pura vergüenza”,
coreaban este lunes los manifestantes.
”La reacción de los grupos de izquierda es parte del guión, pero
el gobierno de México hizo lo lógico al darse por enterado de los señalamientos
de Castro y de sus movimientos poco amistosos”, expresó Chabat.
Entre las medidas anunciadas el domingo, México declaró persona no
grata a Orlando Silva, consejero para asuntos políticos de la
embajada cubana, y pidió su retiro inmediato del país.
Lo mismo ordenaron las autoridades mexicanas respecto de Antonio Arbesú,
jefe del departamento de América del Comité Central del Partido
Comunista cubano, y de Pedro Lovaina, quien dirige la sección México
de ese mismo departamento, con el argumento de que ambos habían
ingresado al país con pasaportes diplomáticos para realizar acciones
ajenas a su investidura.
Según versiones corroboradas por IPS, esos funcionarios nunca se
contactaron con el gobierno de Fox, pero sí mantuvieron reuniones con
políticos del PRD para tratar el caso del empresario Carlos Ahumada,
detenido en Cuba y requerido por la justicia mexicana por un escándalo
de corrupción que involucra precisamente a esa agrupación y a la
alcaldía de la capital.
Los roces entre México y Cuba, cuyas relaciones cumplirán 102 años
el 20 de mayo, volvieron a los primeros planos en abril cuando el
gobierno de Fox votó por tercera vez consecutiva una resolución que
cuestiona a la isla en la Comisión de Derechos Humanos de la
Organización de Naciones Unidas (ONU), en su sesión anual que
realiza en Ginebra.
Pero eso no ha sido el peor momento. Uno de los más críticos se
registró en abril de 2002, cuando Castro dio a conocer la grabación
de una conversación telefónica privada que mantuvo con Fox.
En esa charla, difundida sin autorización de México, Fox pidió a
Castro recortar el tiempo de su participación en la Conferencia
Internacional de Financiación al Desarrollo, realizada en marzo de
2002 en la septentrional ciudad mexicana de Monterrey, y no criticar
en esa cita al presidente estadounidense George W. Bush.
El hecho puso en evidencia que entre Cuba y México ya nada era como
en el pasado. Castro preparó en territorio mexicano, con el permiso
del gobierno de entonces, el movimiento guerrillero que derrotó al
dictador Fulgencio Batista en 1959 y lo llevó al poder.
También México defendió a la isla caribeña a capa y espada en
foros internacionales de los que fue marginada tras declararse
socialista, como fue su suspensión a comienzos de los años 60 de la
Organización de Estados Americanos.
”Castro no soporta que en México haya un gobierno abierto, democrático
y ya no dispuesto a cerrar los ojos a lo que pasa en Cuba”, consideró
el senador del conservador Partido Acción Nacional (PAN), Carlos
Medina.
El PAN, al que pertenece Fox, el primer presidente ajeno al PRI en
siete décadas, sostiene al igual que varios analistas independientes,
que, molesto por la última votación en la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU, Castro decidió usar la carta de la detención de
Ahumada para golpear al gobierno mexicano.
Por el contrario, el alcalde de la capital de México, Andrés López
Obrador, del PRD, sostiene que Ahumada es parte de un complot
preparado en su contra por el gobierno de Fox y por la derecha para
detener su ascendente marcha como político y potencial candidato
presidencial en 2006.
Ahumada fue abruptamente deportado por el gobierno de Castro con un
pronunciamiento en el que indicó que se trata de una persona
vinculada a un caso de connotaciones políticas y tras afirmar que el
empresario declaró ”que la operación realizada con empleo de vídeos
sobre corrupción, difundidos en México, fue calculada
deliberadamente para alcanzar objetivos políticos y planificada con
meses de antelación”.
México reclamó a Cuba por esos comentarios sobre política interna y
los calificó de falsos.
La deportación interrumpió un proceso de extradición en marcha
iniciado por México y permitió que el acusado, quien denunció que
Cuba lo presionó para hacer declaraciones que dijo son falsas, sea
procesado no sólo por el delito de fraude, por el que era requerido
ante La Habana, sino por varios otros hechos más, como lavado de
dinero y estafa.
Este lunes, el gobierno de Cuba anunció también la deportación de
Antonio Martínez Ocampo, arrestado en ese país desde el 5 de abril
en relación con el caso del empresario Ahumada, pero que en México
no enfrenta ninguna acusación formal.
El anuncio fue hecho en una declaración de la cancillería cubana que
omitió toda referencia a la crisis bilateral que afrontan ambos países.
En los videos de Ahumada, difundidos en marzo, se observa a
empresarios entregar cientos de dólares a René Bejarano, ex
secretario particular de López Obrador y jefe de la bancada del PRD
en la Asamblea Legislativa de la capital, y a otros miembros de ese
partido.
Además, se difundió que Rosario Robles, ex presidenta del PRD,
mantenía una relación amorosa con el empresario y se denunció que
varias obras de infraestructura física contratadas por autoridades
capitalinas habrían sido entregadas a firmas de Ahumada sin licitación.
El PRD sostiene que en el caso de Ahumada no pactó nada con el
gobierno cubano. No obstante, y tras negarlo en varias ocasiones,
reconoció que su dirigencia mantuvo diálogos con funcionarios de la
isla para tratar ”asuntos propios” de su partido. (FIN/2004)
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